Coches Eléctricos 9.000.000 de coches duermen en la calle en España: la solución para cargarlos cuando sean eléctricos ya está en las aceras de Europa Ciudades de Países Bajos, Reino Unido y Alemania utilizan farolas y bordillos con puntos de recarga de 22 kW que aprovechan la red eléctrica existente. Alemania ha probado enchufes de recarga de 22 kW integrados en el bordillo de la acera. Daniel Vega 25/10/2026 20:30 Actualizado a 25/10/2026 20:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora España tiene un problema pendiente con la recarga de coches eléctricos que otros países europeos ya están intentando solucionar mediante instalaciones integradas en el mobiliario urbano, desde enchufes ocultos en los bordillos hasta puntos de carga incorporados en las farolas, una alternativa que permitiría abastecer las baterías durante varias horas sin necesidad de disponer de un garaje privado. Esta fórmula ya se está utilizando en determinadas ciudades de Alemania, Países Bajos y Reino Unido, donde las administraciones buscan aprovechar las infraestructuras existentes para acercar los cargadores a las zonas residenciales, mientras que en España las restricciones técnicas y regulatorias han frenado iniciativas similares, pese a que las estimaciones recogidas por la OCU sitúan en torno al 70 % la proporción de vehículos que pasan la noche aparcados en la calle. Los cargadores de alta potencia resultan caros y lentos de instalar en las calles. Alemania y Reino Unido ya tienen soluciones para cargar coches sin disponer de garaje Uno de los proyectos más avanzados procede del fabricante alemán Rheinmetall, que ha desarrollado un sistema de recarga de hasta 22 kW integrado directamente en el bordillo de las aceras, una tecnología que fue sometida a pruebas durante doce meses en Colonia con cuatro unidades que acumularon más de 2.800 recargas y alcanzaron una disponibilidad técnica superior al 99 %, según los resultados publicados por la propia compañía en mayo de 2025.
La experiencia alemana también permitió comprobar la aceptación de esta infraestructura entre los conductores, que otorgaron una puntuación media de 4,38 sobre 5 al sistema, mientras que Londres ha apostado por aprovechar las farolas para incorporar tomas eléctricas junto a las plazas de aparcamiento, con instalaciones como las 24 situadas en Sutherland Avenue, conocidas como Electric Avenue W9, y otras iniciativas similares en barrios residenciales de la capital británica. Además, Inglaterra ha dado un paso adicional con una modificación normativa que entró en vigor el 21 de octubre de 2026 y que permite instalar canaletas empotradas en las aceras para conectar una vivienda con un vehículo estacionado en la calle sin solicitar una autorización urbanística específica, aunque estas obras deben ejecutarse por la autoridad competente en carreteras o contar con su autorización y quedan excluidas determinadas zonas protegidas. España ya probó los cargadores en farolas, pero la legislación impidió mantenerlos La situación española presenta importantes diferencias, especialmente por las condiciones que regulan las instalaciones eléctricas destinadas al alumbrado público, puesto que Valencia llegó a poner en funcionamiento 22 puntos de recarga asociados a farolas a finales de 2021 y posteriormente tuvo que retirarlos, según publicó El País, que atribuyó el problema a las limitaciones para compartir las infraestructuras y canalizaciones eléctricas entre ambos servicios. Actualmente, el artículo 17.5 de la Ley de Propiedad Horizontal permite instalar un cargador privado en una plaza individual de un garaje comunitario mediante una comunicación previa a la comunidad, con el coste a cargo del interesado, mientras que la ITC-BT-52 establece las condiciones técnicas aplicables a estas instalaciones, aunque esta regulación no proporciona por sí misma una solución equivalente para los propietarios que estacionan habitualmente en la vía pública.
La regulación del alumbrado público dificulta instalar puntos de recarga en farolas. Esta diferencia adquiere especial importancia por las necesidades eléctricas de cada tecnología, ya que los cargadores rápidos de corriente continua de 150 kW requieren una potencia considerablemente superior a la de los equipos de corriente alterna de 7,4 u 11 kW, además de conexiones a la red que pueden prolongar notablemente los plazos de instalación, hasta el punto de que Iberdrola ha señalado que determinados proyectos conectados en media tensión necesitan alrededor de dos años para entrar en servicio. Por este motivo, los sistemas que se están implantando en otros países europeos plantean complementar las estaciones rápidas con una red de cargadores de menor potencia distribuidos por las zonas residenciales, capaces de suministrar energía durante las horas en las que los vehículos permanecen estacionados, aunque su extensión a España dependería de posibles adaptaciones regulatorias, de la capacidad de las redes eléctricas locales y de cómo se gestione el uso de las plazas públicas de aparcamiento. Temas Puntos de recarga Coches Eléctricos