No cabe duda de que la trilogía de El Señor de los Anillos dirigida por Peter Jackson se convirtió en uno de los mayores fenómenos de la historia del cine, con cerca de 3.000 millones de dólares recaudados en todo el mundo y 17 premios Oscar. Sin embargo, antes de que estas películas conquistasen a millones de personas a principios de los años 2000, hubo otros intentos de llevar la obra de J.R.R. Tolkien a la gran pantalla, como por ejemplo un largometraje de animación que no agradó en absoluto al creador de este universo de fantasía. Aunque una de las adaptaciones animadas más recordadas fue la que se estrenó en 1978 dirigida por Ralph Bakshi, el primer proyecto de este tipo se trató de llevar a cabo a finales de los años 50.
El editor y agente literario Forrest J. Ackerman consiguió el visto bueno de Tolkien para intentar adaptar su saga, con un guion que iba a estar escrito por Morton Grady Zimmerman. La ambición de esta película era considerable, ya que la finalidad era la de englobar toda la historia en una película animada de unas tres horas. El problema llegó cuando Tolkien pudo leer el guion y descubrió lo que se pretendía hacer con su obra al considerarlo un auténtico despropósito.
Así lo dejó claro en una carta que salió a la luz después de su muerte, ya que calificó el resultado como una atrocidad al afirmar que su obra había sido "prácticamente asesinada". También acusó a Zimmerman de no haber comprendido en absoluto el texto original y de haber escrito el guion a toda prisa, basándose simplemente en recuerdos confusos y con muy poca fidelidad al material original. El remate llegó cuando declaró que estaba "muy insatisfecho con la extrema estupidez e incompetencia de Zimmerman, así como con "su total falta de respeto" por la obra que había escrito Tolkien. Para explicar mejor a qué se debía su crítica tan dura, examinó el guion página por página y señaló algunas de las decisiones que le parecían incomprensibles.
Entre ellas figuraban unos orcos adornados con picos y plumas, unos elfos reducidos a pequeñas criaturas de aspecto feérico y un Balrog que era capaz de hablar y reírse. Además, tampoco le convencían algunos cambios relacionados con los fuegos artificiales de Gandalf ni el desenlace de la trama, que la calificó como "una confusión que rozaba el delirio". Como es natural, el proyecto nunca llegó a hacerse realidad, así que Tolkien no tuvo que sufrir el hecho de ver esta adaptación en las salas de cine. Lo que nunca sabremos es si su opinión de la trilogía de Peter Jackson, estrenada décadas después de su muerte, habría sido similar.
Al menos, los espectadores sí que acabaron muy satisfechos con esta épica adaptación de la Tierra Media. En VidaExtra | Peter Jackson creyó que nadie notaría el cambio de actor en El Señor de los Anillos: Las Dos Torres y acertó en muchos casos