Coches Eléctricos El CEO de Volvo advierte a los fabricantes que siguen apostando por los motores de gasolina y diésel: "Algunas marcas no sobrevivirán" Håkan Samuelsson advierte de que algunas marcas podrían desaparecer por retrasar su electrificación y alerta del futuro de la industria europea. Håkan Samuelsson, CEO de Volvo, advierte de que algunas marcas no sobrevivirán a la transición eléctrica. Samuel Saco 27/10/2026 07:00 Actualizado a 27/10/2026 07:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora La transformación de la industria del automóvil hacia la movilidad eléctrica podría tener consecuencias irreversibles para algunos fabricantes tradicionales. Así lo considera Håkan Samuelsson, consejero delegado de Volvo Cars, quien ha advertido de que determinadas marcas podrían desaparecer del mercado europeo si mantienen durante demasiado tiempo su dependencia de los motores de gasolina y diésel. El directivo sueco lanzó esta advertencia en una entrevista publicada por el diario alemán Handelsblatt . Samuelsson considera que la transición hacia el coche eléctrico no es simplemente una cuestión de cumplir los objetivos medioambientales europeos.
A su juicio, también se ha convertido en un desafío industrial que puede determinar qué fabricantes conservarán su competitividad durante la próxima década y cuáles perderán su posición en el mercado. El CEO de Volvo alerta del riesgo de seguir apostando demasiado tiempo por los motores de combustión. El CEO de Volvo advierte sobre el futuro de los fabricantes En su entrevista con Handelsblatt , Samuelsson defendió la necesidad de acelerar la transformación tecnológica de los fabricantes europeos y cuestionó la estrategia de aquellos que continúan manteniendo una amplia oferta de automóviles con motores de combustión. El máximo responsable de Volvo considera que prolongar excesivamente la vida comercial de estas tecnologías puede convertirse en un problema para las compañías que no sean capaces de adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.
Su diagnóstico es especialmente contundente cuando analiza las consecuencias que podría tener esta situación a largo plazo. "Creo que algunas marcas no sobrevivirán a largo plazo a esta transformación en Europa", afirmó Samuelsson, en una declaración que refleja su preocupación por el futuro de los fabricantes tradicionales. El directivo sostiene que las empresas que mantengan durante demasiado tiempo su dependencia de los motores de combustión corren el riesgo de quedarse atrás. Frente a esa estrategia, defiende una electrificación más rápida, acompañada de importantes cambios tecnológicos y de una reorganización de los sistemas de producción. Volvo revisa sus objetivos de electrificación y prepara 13 nuevos modelos para los próximos años.
Estas afirmaciones llegan en un momento en el que varios grandes fabricantes europeos están revisando sus planes de electrificación. El crecimiento desigual de la demanda de automóviles eléctricos, las dificultades económicas y la incertidumbre regulatoria han llevado a algunas compañías a prolongar la comercialización de motores de combustión e híbridos. Sin embargo, el máximo responsable de Volvo considera que esta flexibilidad no debería confundirse con la renuncia a la transformación tecnológica. Su advertencia apunta especialmente a las empresas que retrasen las inversiones necesarias para competir en un mercado en el que los coches eléctricos tendrán un protagonismo creciente.
Samuelsson no identificó públicamente qué fabricantes podrían desaparecer ni señaló una fecha concreta para ese posible escenario. Se trata de su valoración sobre la evolución futura de la industria, no de una previsión respaldada por una lista de marcas en riesgo. El Volvo XC70 es uno de los nuevos modelos con los que la marca busca reforzar su presencia en China. Samuelsson teme que Europa repita lo ocurrido en Detroit La advertencia del CEO de Volvo va más allá de la electrificación.
Durante la misma entrevista, Samuelsson comparó las dificultades que atraviesa la industria europea con las transformaciones industriales que sufrió Detroit, la ciudad estadounidense que durante décadas fue uno de los principales centros mundiales de producción de automóviles. El directivo recordó que los grandes fabricantes estadounidenses llegaron a concentrar una importante actividad económica en aquella región antes de trasladar parte de su producción hacia territorios con costes inferiores. Entre los argumentos que justificaban esas decisiones figuraban el precio de la energía, los impuestos y los salarios. Según Samuelsson, algunos de esos razonamientos están reapareciendo actualmente en Europa.
Las empresas deben afrontar elevados costes energéticos y laborales, mientras compiten con fabricantes internacionales que operan en condiciones diferentes. Detroit sufrió durante décadas una profunda pérdida de actividad industrial y población, hasta que su administración municipal se declaró en bancarrota en 2013. Aunque aquel proceso respondió a múltiples factores, Samuelsson lo utiliza como advertencia sobre las consecuencias que puede tener la pérdida prolongada de competitividad. El CEO de Volvo considera que Europa debe actuar para evitar una situación semejante.
En particular, reclama reducir los costes de producción, mejorar la productividad e impulsar el desarrollo de nuevas tecnologías que permitan mantener la fabricación de automóviles en el continente. Durante la entrevista también cuestionó que determinadas condiciones laborales puedan mantenerse sin cambios ante la situación actual del sector. Al ser preguntado por la jornada de 35 horas semanales de la industria automovilística alemana, defendió la necesidad de aumentar el esfuerzo productivo para conservar la competitividad. Samuelsson teme que la industria europea repita el declive que sufrió Detroit hace décadas.
No obstante, Samuelsson también señaló que la responsabilidad no corresponde únicamente a los trabajadores o a los gobiernos. Los propios fabricantes deben mejorar sus productos, acelerar la innovación y evitar quedarse rezagados frente a los nuevos competidores internacionales. Volvo también afronta dificultades Aunque Volvo ha sido uno de los fabricantes europeos que más decididamente ha apostado por el coche eléctrico, también ha tenido que revisar sus objetivos. En 2024 abandonó su intención de vender exclusivamente vehículos eléctricos en 2030 y ahora contempla que entre el 90% y el 100% de sus ventas correspondan a eléctricos e híbridos enchufables.
Para reforzar su competitividad, la compañía prepara 13 nuevos modelos electrificados hasta 2030, siete destinados a los mercados occidentales y seis desarrollados específicamente para China. En este último país, Volvo aprovechará su relación con Geely para compartir tecnologías y reducir los costes de desarrollo. Sin embargo, la transformación está resultando complicada. Según los resultados del tercer trimestre de 2026, Volvo registró pérdidas operativas ajustadas de 3.700 millones de coronas suecas, frente a los 5.800 millones de beneficio obtenidos un año antes.
Además, sus ingresos en China cayeron casi un 50% interanual. Ante esta situación, el fabricante anunció un ajuste que afectará a aproximadamente 2.500 puestos de trabajo, principalmente en Suecia. Pese a ello, Volvo mantiene su apuesta por la electrificación, con los coches totalmente eléctricos representando el 32% de sus ventas mundiales durante el tercer trimestre. Temas Volvo Coches Eléctricos