'Karateka' aniquila a base de personalidad propia cualquier prejuicio que tengamos sobre los biopics deportivos, pero acelera tanto en su épica que se pasa de frenada

'Karateka' aniquila a base de personalidad propia cualquier prejuicio que tengamos sobre los biopics deportivos, pero acelera tanto en su épica que se pasa de frenada

La historia la cuentan los ganadores. Tanto en batallas como en gestas deportivas, la épica del eterno segundón no suele crear biopics disfrutones, y por eso captamos a la primera todos los códigos de películas como ‘Karateka’. Pero, aunque todo vaya marcado como un reloj, con un guion prácticamente de manual, lo cierto es que la cinta española consigue elevarse entre la maraña de “historias reales” que inundan siempre la cartelera para dar una patada a cualquier ceja levantada. Y lo hace, además, gracias a una dirección fabulosa y un montaje que consigue traspasar nuestras expectativas.

Casi nada. Sonríe y relájate Reconozco que no sé absolutamente nada de deporte, por lo que no reconocí el nombre de Sandra Sánchez y pude disfrutar el biopic sin saber el resultado final… aunque, por momentos, como en todo viaje cinematográfico de superación personal, cada paso del camino se hace obvio. Se puede cambiar el estilo, pero la historia siempre es la misma. ‘Karateka’ cuenta 36 años de la vida de la deportista, desde la primera vez que se apuntó a kárate hasta su participación en los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, y, efectivamente, resulta apresurada, pero no por ello fallida: sabe exactamente dónde pararse, qué contar y cómo hacerlo para acabar en el borde del asiento en tensión absoluta. Aritz Moreno ( ‘Ventajas de viajar en tren’ , ‘Moscas’) disfruta contando esta vida, pero no es menos cierto que también se deja llevar en exceso por la fascinación de lo exótico y lo asiático en a su visita a Taiwan y Japón.

Hay, en particular, un personaje que bebe claramente del Señor Miyagi de ‘Karate Kid’ , cuyas escenas funcionan, pero, debido a las prisas del montaje, no se queda con nosotros el tiempo suficiente como para que, más allá del exotismo, lleguemos a comprenderlo o saber algo de él más allá de sus rarezas. En el virtuosismo narrativo de la película está también su propia encerrona: nada importa realmente, porque su resumen es excesivamente apresurado. En Espinof Las 27 mejores películas de deportes de la historia Eso sí, al menos ‘Karateka’ logra ir mucho más allá de la “película wikipédica”, sin por ello traicionar el espíritu del biopic . Lejos de ser meros bustos parlantes, tanto Sandra como Jesús son personajes tridimensionales, con aciertos, errores, torpezas y rasgos únicos que los hacen especiales en un osado “nosotros contra el mundo” que, si acaso, pasa demasiado rápido por la consagración de su relación.

Moreno está más preocupado en que comprendamos y nos encariñemos con ambos que en listar cada uno de los éxitos de su vida, centrándose, sabiamente, en los más importantes y que cambiaron para siempre su carrera. El coche comió, el kar ate Visualmente la película tiene personalidad propia y brilla especialmente tanto en las escenas deportivas, que nos permiten ver la gran preparación física de su protagonista, Andrea Ros, como en unas conversaciones donde la cámara parece resistirse a estar subyugada a un plano-contraplano, no dejando nunca que el público pueda caer en el aburrimiento. Ayuda, y mucho, un montaje que abusa de algunos recursos (el fundido constante en las caras de los personajes) pero lleva a su espalda todo el peso del guion, creando ecos y estribillos constantes y permitiendo que la película dialogue consigo misma . ‘Karateka’, utilizando todos los medios a su disposición, se revuelve contra su propia condición de biopic acomodaticio y sale victoriosa del combate . Su triunfo, eso sí, no es absoluto, y se echa de menos que la cinta indague en problemas y debates que tan solo se sugieren y se acaban solucionando de escena a escena (el deportista harto del trato de favor a Sandra, el drama sobre el pasado de Jesús que nunca se aclara, la desconfianza de la protagonista hacia su entrenador al preparar los Juegos Olímpicos…).

Debido a las prisas con las que se quiere encapsular todo, por el camino se quedan tramas a medio gas y disquisiciones que duran tan poco tiempo en pantalla que es inevitable preguntarse por qué las han incluido. Tiene sus problemas, sí, pero ‘Karateka’ es un biopic deportivo sólido, seguro y que utiliza su tiempo para humanizar a sus personajes en lugar de convertirlos en simples caras sin alma que deben cumplir punto por punto una biografía. El ritmo express acaba por hacer daño a la narrativa, pero su director tiene la suficiente personalidad propia como para no dejar que toda la película se vaya por el sumidero . Ojalá tuviéramos más biopics así: pura épica, actores en estado de gracia y un equipo deseando ir más allá de lo que cualquiera esperaría de ellos. ¡Hai!

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