Mientras el resto de ciudades tienen que luchar contra los patinetes, el ayuntamiento de Benidorm se ha cansado de tener que lidiar con otro vehículo, las sillas eléctricas propulsadas. Convertidas en parte de la diversión de los turistas que recorren sus calles, el ayuntamiento finalmente se ha cansado de ellas. El pasado 26 de octubre se aprobaba por unanimidad que las sillas eléctricas de más de un ocupante no se puedan mover por aceras y zonas peatonales para evitar que los conflictos con peatones y otras sillas sigan creciendo. El problema, como ya habrás imaginado, pasa por lidiar con un vehículo que resulta imprescindible para una parte de la población, pero que la otra parte lo utiliza simplemente como recreo.
Turistas y abuelos han convertido Benidorm en un Mario Kart La idea, por lo tanto, pasa por proteger al peatón sin frenar a quienes realmente necesiten este tipo de vehículos para sus problemas de movilidad. Si hay más de una plaza, la necesidad médica del dispositivo queda en entredicho, así que el cambio queda fijado en cómo está construido y su objetivo, en vez de en la edad, la nacionalidad o la condición física de quienes lo conducen. En cualquier caso, la prohibición aún no ha entrado en vigor. Lo hará dentro de 30 días, cuando se apruebe definitivamente y Benidorm deje de tener que lidiar con estos vehículos que, por su tamaño y velocidades, pueden terminar convirtiendo el paseo de la playa en una carretera.
Es la forma más limpia de evitar que la ciudad acabe transformada en un circuito de carreras para personas con movilidad reducida, o muchas ganas de reducir su movilidad. En 3DJuegos | En Japón han descubierto cómo señalar a los turistas todo lo que hacen mal nada más llegar al país: Manga Manners