Buenos Aires — La incertidumbre política y electoral de cara a 2027, las dudas sobre la continuidad del programa económico y un contexto internacional de tasas elevadas configuran algunas de las causas que explican la suba del riesgo país argentino, posicionado por encima de los 800 puntos básicos. “Las valuaciones comienzan incorporar riesgo político y electoral de cara a las elecciones presidenciales de 2027, y un escenario de interrogantes respecto a la conformación de la oposición, el grado de polarización de la contienda y el nivel de continuidad que en definitiva tendrá el actual programa económico”, explicó a Bloomberg Línea Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE. La evolución de los bonos durante los últimos meses permite dimensionar el peso de la incertidumbre doméstica. Ritondale recordó que entre agosto y octubre el spread soberano argentino aumentó alrededor de 400 puntos básicos. Según remarcó, de ese total, “cerca de 300 puntos básicos corresponden a factores idiosincrásicos locales, mientras que unos 100 puntos básicos (el 25% restante) se explican por el componente internacional y el contagio de tasas globales y emergentes”.
El recorrido no fue uniforme. Ritondale puntualizó que “mientras que en septiembre el deterioro estuvo más alineado con el contagio de la volatilidad internacional y la suba de rendimientos en comparables, en agosto el componente local ya había pesado con fuerza, neutralizando un clima externo que por entonces resultaba favorable”. Al referirse a los movimientos del riesgo país a lo largo del mes pasado, desde Criteria señalaron en uno de sus reportes: “En el mercado de deuda soberana en dólares, octubre terminó con un deterioro significativo. La corrección se profundizó tras el resultado electoral de Brasil y los Globales argentinos mostraron un desempeño peor que el de otros créditos emergentes comparables”. “La magnitud de la corrección y el desempeño relativo frente a otros emisores sugieren que los factores idiosincrásicos argentinos tienen un peso creciente en la valuación de la deuda”, apuntó.
En tanto, desde Vector Investments identificaron una combinación de tasas internacionales elevadas y dudas sobre la acumulación de reservas como elementos que volvieron a ampliar la prima exigida por los inversores para mantener activos argentinos. Ese diagnóstico convive con el de PUENTE, que destaca que el Banco Central mantiene un sendero de compras de divisas y que las cuentas fiscales continúan equilibradas. Para Ritondale, esos elementos funcionan como anclas para el mercado, aunque no alcanzan por sí solos para revertir la tendencia. El economista también mencionó que los datos de actividad económica mostraron algunos resultados más débiles de lo previsto, aunque aclaró: “No se han registrado cambios estructurales que justifiquen la dinámica reciente”.
Qué esperar del riesgo país hacia adelante Hacia los próximos meses, la evolución del riesgo país seguirá condicionada por la percepción de incertidumbre política y electoral. La estabilidad cambiaria y la acumulación de reservas pueden contribuir a contener las expectativas, pero PUENTE advierte que todavía no son suficientes para habilitar una reducción sostenida de los rendimientos soberanos. “Hacia los próximos meses, los rendimientos soberanos seguirán condicionados por este ciclo de cautela política, donde la estabilidad cambiaria y la compra de reservas permiten un anclaje, aunque por si mismas lucen insuficientes para habilitar una compresión sostenida sin un horizonte de mayor certidumbre institucional”, pronosticó.