El mar donde cada isla puede desatar una crisis

El mar donde cada isla puede desatar una crisis

El mar de la China Meridional vuelve a situarse en el centro de las tensiones en Asia. La reciente confirmación por parte de Pekín de la muerte de dos miembros de su Guardia Costera tras un incidente con un buque filipino recuerda hasta qué punto una disputa territorial aparentemente local puede escalar en una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta. Por sus aguas circulan enormes volúmenes de petróleo, gas y mercancías, mientras China, Filipinas, Vietnam y otras partes se disputan islas, atolones y zonas económicas. A ello se suma una presencia militar cada vez mayor de EE.UU. y sus aliados, que convierte cualquier nuevo choque en un riesgo que va mucho más allá de la región.

Importancia del mar de la China Meridional El mar de la China Meridional constituye una de las principales arterias del comercio internacional : por sus aguas y las rutas marítimas asociadas transita alrededor de un tercio del comercio marítimo mundial de petróleo y productos petroleros. Las reservas probadas y probables de la región se estimaban en aproximadamente 3.600 millones de barriles de petróleo y otros líquidos y 40,3 billones de pies cúbicos de gas natural. Por último, el mar de la China Meridional sigue siendo uno de los principales centros pesqueros del planeta : una evaluación científica lo identifica como uno de los cinco mayores caladeros del mundo, mientras que estimaciones recientes sitúan sus capturas anuales en torno a 5 millones de toneladas. RT Raíces de una disputa centenaria Las reivindicaciones actuales tienen además una dimensión histórica que se remonta a varios siglos.

Fuentes chinas sostienen que sus navegantes desarrollaron actividades en el mar de la China Meridional hace más de 2.000 años y que durante las dinastías Tang y Song existieron formas de administración y presencia vinculadas a las islas. ¿Cómo será el próximo 'China shock'? La etapa colonial europea añadió una nueva capa de complejidad. Francia comenzó a prestar una atención creciente a las islas durante las primeras décadas del siglo XX. En 1933 proclamó la ocupación de varios accidentes geográficos de las islas Spratly, mientras que en 1938 una misión francesa procedió a la ocupación efectiva de partes de las islas Paracel.

La Segunda Guerra Mundial modificó nuevamente el equilibrio . Japón ocupó diferentes posiciones en el mar de la China Meridional, incluidas las islas Spratly y las Paracel, en el marco de su expansión militar por Asia. La derrota japonesa puso fin a esa ocupación y, posteriormente, el Tratado de Paz de San Francisco de 1951 estableció explícitamente que Japón renunciaba a toda reclamación sobre las islas Spratly y las islas Paracel. El laberinto de islas, atolones y reclamaciones En la actualidad, el problema central consiste en determinar qué territorios insulares generan derechos marítimos y hasta dónde se extienden.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar establece que una isla puede generar una zona económica exclusiva de 200 millas náuticas, es decir, un área en la que los derechos sobre la explotación de los recursos económicos corresponden al Estado al que pertenece el territorio. Por ello, los países buscan hacer valer sus derechos sobre el mayor número posible de islas, con el objetivo de ampliar al máximo sus respectivas zonas económicas exclusivas. La situación es especialmente compleja en las islas Spratly. China, Vietnam, Filipinas y Malasia mantienen presencia física en diferentes formaciones del archipiélago y han construido puestos, pistas, instalaciones portuarias u otras infraestructuras para sostener sus respectivas posiciones.

Brunéi también reclama algunas formaciones, aunque no mantiene allí instalaciones físicas. La mayor isla del archipiélago es Itu Aba (también conocida como isla Taiping), que está bajo control de Taiwán, considerado por Pekín como parte irrenunciable de su territorio . Una base militar china en el arrecife de Fiery Cross de las Islas Spratly. DigitalGlobe / Gettyimages.ru Las islas Paracel presentan un panorama diferente .

China mantiene el control físico de todo el archipiélago desde 1974, mientras que Vietnam continúa reclamando su soberanía. Un tercer foco de tensión es el atolón de Scarborough, que no forma parte ni de las Paracel ni de las Spratly. China, Filipinas y Vietnam mantienen reivindicaciones sobre este accidente geográfico, mientras que el gigante asiático mantiene la presencia de sus fuerzas de seguridad marítima en sus inmediaciones. La proximidad entre embarcaciones chinas y filipinas ha provocado repetidos incidentes y convierte a Scarborough en uno de los puntos con mayor riesgo de escalada. ¿Cómo será la guerra del futuro?

Miradas desde Moscú, Washington y Pekín Cuando las grandes potencias entran en juego La disputa tampoco se limita a los países del Sudeste Asiático. Estados Unidos y sus aliados justifican parte de su presencia militar mediante la defensa de la libertad de navegación. La Marina estadounidense realiza las llamadas operaciones de libertad de navegación y, en los últimos años, EE.UU., Japón y Australia han incrementado notablemente la cooperación militar con los países vecinos de China, llevando a cabo maniobras militares conjuntas. Pekín, por su parte, condena la injerencia de países extranjeros en los asuntos de la región y la califica de provocación.

El primer ministro de Australia, Anthony Albanese (izquierda), el presidente de Estados Unidos, Joe Biden (centro), y el primer ministro del Reino Unido, Rishi Sunak (derecha), durante una conferencia de prensa en la cumbre de AUKUS, 2023. Evan Vucci / Gettyimages.ru Washington está claramente construyendo una arquitectura de seguridad regional dirigida a contener a China, mediante la creación de agrupaciones como el QUAD (EE.UU., Japón, Australia e India), el SQUAD (EE.UU., Japón, Australia y Filipinas) y AUKUS (EE.UU., Reino Unido y Australia). Por todo ello, es probable que la tensión en el mar de la China Meridional siga aumentando en el futuro.