La figura de José Mourinho está generando debate en el entorno del Real Madrid en este arranque de temporada a raíz del nuevo perfil adoptado por el entrenador luso, una versión más conciliadora y empática en público que poco o nada se parece al Mou temperamental y controvertido que puso patas arriba el club blanco y el fútbol español hace tres lustros. Del ‘conmigo o contra mí’ que escindió al madridismo en dos bandos casi enemistados al discurso unificador que quiere abanderar en su nuevo proyecto. ¿El cambio es una realidad o un espejismo? ¿Será esta la tónica habitual esta temporada o forma parte de alguna de las estrategias comunicativas que ha manejado el técnico portugués a lo largo de su carrera?. Por el momento, Mourinho está adoptando un perfil afable en sus primeras comparecencias, dando siempre el protagonismo a sus jugadores, poniendo el foco en lo puramente futbolístico y esquivando cualquier tipo de polémica, más allá de dejar titulares aquí y allá, y de dar a su discurso un fondo que va más allá de dar respuesta a las preguntas de los periodistas. Hasta la fecha, y con solo cuatro ruedas de prensa a sus espaldas, no se ha metido en ningún charco y ha apostado por un tono conciliador con medios de comunicación, árbitros, estamentos y jugadores propios, los caballos de batalla en su primer aventura en Chamartín que le generaron un desgaste que desembocó en su prematura marcha en 2013 cuando todavía tenía contrato.
El nuevo Mourinho pacificador que se ha dejado ver en esta segunda etapa en el banquillo del Santiago Bernabéu contrasta con el personaje de malo de película que interpretó en su primera andadura como entrenador del Madrid hace 16 años. En la hemeroteca y en el imaginario colectivo colean sus sonados encontronazos con periodistas, rivales (Guardiola, Preciado), jugadores de su propio equipo (Iker Casillas, Pedro León) colegiados y las incontables muestras de su actitud altiva y de su carácter volcánico con los que también hizo fortuna en los banquillos del Chelsea y del Inter de Milán. “Desde hace años, no solamente ahora, me siento más tranquilo, con más control de mis emociones”, afirmó antes de su reestreno en Chamartín contra la Real. Ahora el viento sopla de cara en el Real Madrid, y no son pocas las voces que vaticinan que el viejo Mourinho emergerá cuando vengan mal dadas, ya sea en forma de resultados negativos o con problemas de orden interno en el vestuario. “Ya veremos lo que pasa cuando lleguen los malos momentos, porque llegarán, y llegará la frustración. Los jugadores me están ayudando a no tener problemas”, dejó caer Mourinho en su primera rueda de prensa de la temporada.
De momento, el Real Madrid navega sobre una balsa de aceite. Las dos victorias seguidas, la ilusión alrededor del equipo y el compromiso de los jugadores mantienen al viejo Mou agazapado