Análisis de Onimusha: Way of the Sword: Capcom desenvaina una katana nueva y muy afilada, pero le falta pulido para brillar como se merece

Análisis de Onimusha: Way of the Sword: Capcom desenvaina una katana nueva y muy afilada, pero le falta pulido para brillar como se merece

Análisis de Onimusha: Way of the Sword, la nueva entrega para PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC de la veterana saga de samuráis de Capcom. Desenvainamos la katana para traeros el análisis de Onimusha: Way of the Sword, el regreso por todo lo alto de una de las sagas más queridas de Capcom tras 20 años sin una nueva entrega. La compañía japonesa ha traído a los guerreros Oni de vuelta al escenario poco a poco a través de remasterizaciones de las primeras entregas (ya están tardando en hacer lo propio con la tercera), pero esta Capcom en estado de gracia, que sólo este año ha lanzado Resident Evil Requiem, Pragmata y Monster Hunter Stories 3, se ha atrevido con un juego completamente nuevo. Ahora bien, en todo este tiempo desde que se lanzó el último Onimusha (Dawn of Dreams para, ojo, PlayStation 2), ha habido muchos juegos de samuráis y muy buenos.

Por haber, hay incluso una saga que salvando las distancias ha servido como heredero espiritual; sí, hablo de Nioh. Este mismo año, de hecho, hemos tenido Nioh 3. Así que, ¿puede Capcom traer de vuelta a sus samuráis y demostrar que su katana sigue siendo la más afilada de todas? Vamos a descubrirlo en este análisis de Onimusha: Way of the Sword. - El gameplay de Onimusha: Way of the Sword - Nivel de dificultad de Onimusha: Way of the Sword - ¿Cuántas horas de juego dura Onimusha: Way of the Sword? - Cuánto cuesta Onimusha: Way of the Sword y dónde puedes jugarlo - La opinión de Hobby Consolas de Onimusha: Way of the Sword - Nota: lo mejor y lo peor de Onimusha: Way of the Sword Historia, gameplay y gráficos de Onimusha: Way of the Sword Creo que Capcom ha tenido muy presente esto último que acabo de comentar, pues Onimusha: Way of the Sword supone borrón y cuenta nueva para la saga a todos los niveles... empezando por la historia.

Nos ponemos en el papel de Miyamoto Musashi, un samurái muy diestro con la katana que acaba en posesión de un guantelete Oni habitado por el espíritu de una misteriosa dama. A regañadientes, Musashi se enfrenta a los Genma para salvar Kioto, todo ello mientras lidia con su viejo rival, Sasaki Ganryu, quien también se ha hecho con un guantelete. Como veis, hay elementos temáticos compartidos, como el guantelete Oni o los Genma, pero Way of the Sword cuenta una historia con personajes nuevos y sin conexiones con los anteriores juegos. Dicho de otro modo: se han asegurado de que cualquier jugador pueda disfrutar de esta entrega sin conocimientos previos.

Y aunque a la historia le cuesta lo suyo arrancar, lo cierto es que me ha terminado gustando mucho. No tanto por la historia en sí, que es bastante tópica, sino sobre todo por los personajes... empezando por el propio Musashi. Porque tiene muchísima personalidad: es un sinvergüenza de mucho cuidado y hasta un poco tontorrón, pero tiene una evolución muy chula a lo largo del juego; es un personajazo. Y los secundarios no se quedan atrás.

En particular, me han gustado mucho los villanos, porque son la clase de enemigos que se ganan a pulso que los odies; son crueles, despiadados y están bastante, bastante locos. Ganryu mola muchísimo, pero ojito con Dokyo... y con el otro gran villano de la historia. Todos derrochan carisma. Me ha sorprendido gratamente que, en ciertos puntos, Onimusha: Way of the Sword abraza por completo su lado más turbio y terrorífico, con escenas que son directamente de película de terror.

El expertise acumulado con la saga Resident Evil se tenía que notar de alguna manera. Y también me ha gustado mucho que el juego adapte un buen puñado de historias y leyendas del folclore japonés, entrelazándolas con el lore propio de la saga y acompañándolas por unas ilustraciones de estilo tradicional que no me importaría colgar en mi cuarto. Como decía, Onimusha: Way of the Sword también se reinventa a sí mismo en el resto de apartados, así que no esperéis la misma jugabilidad hack'n slash de las anteriores entregas. En su lugar, Capcom ha apostado por un gameplay que replica las sensaciones de un auténtico combate de amuráis, donde es más importante esperar al momento clave y realizar la acción exacta que liarse a espadazos sin contemplaciones.

Es inevitable acordarse de Sekiro por la importancia que tienen los parrys en Onimusha: Way of the Sword, o la barra de postura que, una vez vaciada, nos permite acabar con los enemigos de forma espectacular. Pero, al mismo tiempo, es un sistema de combate completamente distinto; aquí no basta con bloquear cadenas de ataques en el momento preciso, hay que bloquear en el momento preciso Y con el parry adecuado... porque hay unos cuantos tipos: parry para ataques de espada, parry para ataques desarmados, parry para ataques imbloqueables, parry para contraataques... Y aunque dicho así puede parecer que el combate está demasiado orientado a los parrys, en Onimusha: Way of the Sword también hay muchas opciones ofensivas a nuestra disposición, empezando por los ataques rápidos y fuertes, pero también podemos aprovechar los objetos del escenario o a los propios enemigos, utilizar los armamentos Oni que actúan como la magia de entregas previas, usar el arco para detener ataques o golpear puntos débiles, esperar al último momento para liberar una cadena de Issens... Puede parecer sencillo durante las primeras horas (algo que también afecta a la dificultad), pero a medida que progresamos y van entrando en juego más mecánicas, el combate de Onimusha: Way of the Sword va ganando profundidad hasta convertirse en algo sencillamente espectacular.

Una vez que le pillas el punto y empiezas a responder con soltura a cada tipo de ataque, saliendo indemne de los encuentros, cortando a los Genma por la mitad y guardando la katana en su saya con toda la chulería de Musashi... Es tan satisfactorio que cuesta describirlo con palabras. Lo único que puedo deciros es que no creo que me canse jamás de los combates de Onimusha: Way of the Sword. Cada vez que me apetezca un poco de acción samurái, voy a volver a este juego para liquidar a unos cuantos Genma.

Es así de bueno. Y todavía no he hablado de la mejor parte: los jefes. Todas las bondades del sistema de combate explotan en unos enfrentamientos que son un soberano espectáculo a todos los niveles, desde la puesta en escena de cada combate hasta las mecánicas específicas de cada enfrentamiento. Porque todos incluyen acciones especiales que sólo se activan bajo condiciones concretas, como meter un flechazo en un momento exacto o clavar una cadena de parrys.

Para que os hagáis una idea, hay jefes que he derrotado y, cuando he vuelto a luchar contra ellos mediante la función de revancha, he descubierto cosas nuevas que no vi la primera vez. Son una auténtica pasada. La única pega que le puedo poner al combate no tiene que ver con el sistema como tal (que insisto; es buenísimo), sino con los enemigos: le habría venido bien una mayor variedad. Hay unos cuantos tipos de enemigos diferentes, pero el grueso suelen ser espadachines humanoides.

Están divididos en distintas clases y tienen diferentes comportamientos, pero a la larga se acusa cierta repetición. El caso más sangrante, sin embargo, es el de dos minijefes que se repiten hasta la saciedad: Byakue y Dohatsu-ten. Y ojo que son enemigos muy molones con combates alucinantes, pero a la quinta o sexta vez que los ves, es inevitable cansarse. Fuera de los combates, Onimusha: Way of the Sword también presenta muchos cambios.

Aquí es importante recordar que los tres primeros Onimusha adoptaban el estilo de los Resident Evil clásicos, con cámaras fijas, puzles e incluso controles tipo tanque. Capcom ha decidido modernizar la fórmula y, para hacerlo, han apostado por un desarrollo que alterna entre dos tipos de mapas: niveles completamente lineales y un único escenario abierto al que volvemos continuamente, el este de Kioto. Los niveles lineales son... pues eso, niveles muy lineales en los que es prácticamente imposible perderse. A veces hay alguna situación diferente o algún puzle, pero no son demasiado creativos y si tardas más de un minuto en resolverlos, el guantelete te da la pista.

Hay un par de excepciones en las que el diseño de niveles es un poco más complejo e incluso se intenta volver a ese estilo survival horror de los juegos originales, pero siguen siendo niveles por los que se avanza en línea recta. Y me temo que el este de Kioto no es mucho mejor. Se trata, hablando mal y pronto, de un mundo abierto genérico. Y mirad, no me molesta que Onimusha apueste por ese estilo de juego, pero si me vas a meter un escenario abierto, al menos hazlo interesante.

O, como mínimo, bonito. Porque te cansas muy rápido de recorrer las mismas calles y ver las mismas casas, todo cubierto por una niebla que le da un aspecto tremendamente monótono a la ciudad. Hay algunas actividades opcionales: misiones de recadero (que por no tener, no tienen ni diálogos hablados), misiones de Lady Murasaki (que son algo más interesantes) e incluso coleccionables en forma de simpáticos perretes, pero ninguna de estas actividades es demasiado estimulante. Al final, las haces por puro completismo y porque el juego mola, básicamente.

Y, para concluir esta sección, toca hablar del apartado audiovisual. Capcom lleva años demostrando la versatilidad del RE Engine con todo tipo de juegos y Onimusha: Way of the Sword no es la excepción. Lo que más destaca, sin ninguna duda, son las animaciones tanto faciales como de combate. Musashi es un tipo muy expresivo y eso se refleja en algunas de las mejores animaciones faciales que he visto jamás, por no decir las mejores.

Los movimientos de su cara, basada en la del legendario actor Toshiro Mifune, replican con total fidelidad desde los gestos más exagerados hasta los más sutiles. El resto de personajes secundarios también tienen unas magníficas animaciones faciales, con especial mención de nuevo para los villanos. Son tan buenas que, a su lado, los NPCs de las misiones secundarias parecen sacados de juegos de otra generación. Las animaciones de combate no se quedan atrás, empezando por su número: solo para los movimientos de parry existen más de 300 tipos de animaciones diferentes, en función de la posición del enemigo respecto a Musashi, el tipo de ataque o la distancia que los separa.

Esto se traduce en que la acción fluye con un dinamismo como nunca antes se había visto en otro videojuego, sin cortes o saltos extraños entre unos movimientos y otros. Nunca te cansas de verlo en movimiento. Aquí hay tal cantidad de trabajo que me mareo sólo de pensarlo, pues también hay que tener en cuenta las animaciones contextuales con el escenario y, sobre todo, las animaciones específicas de cada jefe, pues la forma en que Musashi bloquea los ataques cambia para adaptarse al tamaño y el arma de su enemigo. Incluso hay distintas animaciones según el tipo de parry que usamos contra los jefes o animaciones únicas según la parte del cuerpo que atacamos cuando al vaciar su barra de resistencia.

Este es otro de los motivos que hacen que el combate sea tan satisfactorio. Y probablemente también sea el motivo por el que otras áreas del apartado visual no están tan trabajadas. Y sí, de nuevo, son los escenarios. Su principal problema es que la mayoría son bastante aburridos desde una perspectiva visual, algo que me sorprende mucho teniendo en cuenta el juego que puede dar la combinación de Japón y fantasía oscura, como ya hemos visto en muchos otros trabajos.

Ojo que con esto no quiero decir que el juego se vea mal; Onimusha: Way of the Sword se ve fenomenal y, además, cuenta con un buen número de opciones gráficas para personalizar la experiencia. En PS5 base, tenemos modo calidad y modo rendimiento, posibilidad de bloquear el framerate (a 60, 40 o 30, dependiendo del modo elegido) y compatibilidad con pantallas de 120hz. Ahora bien, algo más de variedad y "vidilla" en los escenarios no le habría sentado mal. ¿Es difícil Onimusha: Way of the Sword? La demo de Onimusha: Way of the Sword despertó cierta preocupación debido a su escasa dificultad.

Y si bien las primeras horas de juego son bastante facilonas, me complace poder decir que el juego se va complicando que da gusto. Hay dos niveles de dificultad, historia y acción, así como un tercero que se desbloquea tras terminar el juego por primera vez. Acción, que sería el equivalente a la dificultad normal, ofrece un grado elevado de desafío; a medida que la historia progresa y se van introduciendo nuevos tipos de enemigos, los combates empiezan a ponernos contra las cuerdas. Y lo mismo se puede decir de los jefes; puede que los primeros no parezcan muy complicados, pero pronto empiezan a aparecer rivales que os van a hacer sudar la gota gorda, requiriendo unos cuantos intentos y dominio de sus ataques para tumbarlos.

Vamos, que se muere a menudo en el nuevo Onimusha. Eso sí, al pelear contra grupos de enemigos, siguen manteniendo esa extraña tendencia a atacar por turnos. De primeras choca bastante, pero te acabas acostumbrando y creo que se trata de una decisión deliberada, pues tal como está planteado el sistema de combate, si nos abrumasen con ataques podría convertirse en una experiencia muy frustrante. ¿Cuántas horas dura la historia de Onimusha: Way of the Sword? Si nos centramos en completar la historia y sólo la historia, Onimusha: Way of the Sword tiene una duración de entre 15 y 20 horas.

Mientras que si realizamos todo el contenido secundario, la duración aumenta a unas 30/35 horas. Una vez completado el juego, se desbloquea una nueva dificultad y la posibilidad de jugar en modo nueva partida plus, en el que conservamos la mayor parte del progreso y mejoras obtenidas. Precio y plataformas Onimusha: Way of the Sword se lanza el 4 de septiembre para PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC tanto en formato físico como digital. Las versiones de PS5 y Xbox tienen un precio de 79,99€ (edición estándar), mientras que la de Switch 2 tiene un precio de 69,99€, pero se trata de una Game-Key Card.

Vivir es sufrir Os voy a contar un secreto: mi primer Onimusha fue el tercero. Lo compré sin saber gran cosa sobre la saga, pero la promesa de combates samuráis en el París moderno y Jean Reno matando demonios con un látigo y una pistola era demasiado buena como para rechazarla. Nunca olvidaré contemplar esa espectacular secuencia CGI inicial, con el Requiem de Mozart reventando los altavoces mientras Samanosuke se enfrentaba a Gargant en uno de duelos de espada más alucinantes que han visto estos ojos. Pero luego empecé a jugar... y lo que me encontré estaba bastante alejado del espectáculo de esa secuencia de vídeo.

Vaya por delante que me encanta Onimusha 3, es uno de mis juegos favoritos y le tengo mucho cariño, pero el gameplay no fue lo que esperaba. Y ahora, más de 20 años después, Capcom lo ha conseguido. Han hecho un Onimusha en el que los combates son exactamente eso; duelos de espada alucinantes con unas coreografías que ya quisiese Hollywood. Esto les ha obligado a reinventar la saga casi por completo.

Puedo entender que haya jugadores veteranos que no casen con este nuevo estilo de juego. Y desde luego hay margen de mejora, pero igual que Resident Evil se reinventó y hoy celebramos su actual fórmula, Onimusha también necesitaba evolucionar para adaptarse a los tiempos que corren. Transformarse, más bien. La clave es que aquí ya tenemos una base buenísima, sólo necesitan pulir la hoja para conseguir una espada digna del mismísimo Musashi Miyamoto.

Valoración Nota 88 Capcom forja una nueva katana con Onimusha: Way of the Sword, reinventando la saga de samuráis a los tiempos modernos con grandes resultados. Lo mejor El sistema de combate, una absoluta maravilla de la que cuesta cansarse. Los jefes, un espectáculo a todos los niveles. Las animaciones faciales y de combate.

Musashi, un protagonista que derrocha carisma, y el memorable elenco de villanos. Lo peor Plataforma comentada: Ps5 Género Acción, Aventura Compañía Capcom Pegi 18 Número de jugadores 1 Multijugador No Idioma de los textos Español Idioma del audio Español Idioma de los subtítulos Español