Maracaibo — El movimiento alrededor de los stands de válvulas, equipos de medición, automatización, servicios eléctricos y tecnología para laboratorios ofrece una fotografía distinta de la industria petrolera venezolana: todavía no es el boom que proyecta el gobierno de Delcy Rodríguez, pero sí hay empresas que vuelven a preparar propuestas, actualizar equipos y buscar negocios en un mercado que durante años permaneció deprimido. Ese es el ambiente que se respira en la 8.ª Expo Internacional de Petróleo, Industria y Comercio, que se celebra este 23 y 24 de septiembre en Maracaibo. La feria reúne a 160 empresas con espacios propios y, según su organizador, Petróleos de América, la convocatoria total ronda las 240 compañías al sumar patrocinadores y empresas que participan mediante otros formatos. El crecimiento de la feria frente a sus primeras ediciones es una de las señales de este nuevo ambiente.
Edesio Parra, fundador de Petróleos de América, recuerda que comenzaron con unos 20 participantes. Ahora, dice, han tenido que habilitar nuevos espacios, incluida una carpa para expositores extranjeros. “Tenemos 160 empresas en puros stands”, dice Parra, quien atribuye parte del crecimiento a lo que describe como el “renacimiento” de la industria petrolera venezolana. Entre los participantes hay compañías que llevan años operando en Venezuela y otras que, todavía con cautela, esperan un reimpulso del mercado para explorar oportunidades. Algunas llegan desde Colombia, México, Argentina y otros países, mientras otras ya comienzan a observar cambios en la demanda.
Javier Linarez, director de Petrogas y representante en Venezuela de Flour Valves FLV, una fábrica italiana de válvulas, asegura que la empresa ha comenzado a recibir un mayor número de requerimientos durante el segundo semestre del año y que está preparando nuevas propuestas comerciales. Su expectativa es que la actividad aumente con la recuperación de la producción petrolera, la refinación y la petroquímica. Linarez calcula que el mercado potencial para válvulas podría rondar los US$500 millones si se incorporan esos segmentos, aunque advierte que la recuperación de una industria de esta magnitud no ocurrirá en un año. A su juicio, un cambio sustancial podría observarse en un horizonte de cinco años.
La posibilidad de convertir esas expectativas en inversiones está ligada, entre otros factores, a una preocupación que aparece entre los proveedores: reglas claras y seguridad jurídica. “Si no le brindamos transparencia a los inversionistas y seguridad jurídica es muy difícil que todo lo que estamos fomentando para atraer capital extranjero se pueda materializar”, afirma en conversación con Bloomberg Línea. Otras empresas también perciben un cambio, aunque describen un proceso todavía incipiente. Endress+Hauser, que lleva más de dos décadas en Venezuela y suministra soluciones de automatización e instrumentación industrial, dice haber observado desde comienzos de año una mayor actividad en la planificación de proyectos. “Lo que hemos visto es una apertura más bien hacia la planificación de los proyectos y acompañando de primera mano a los clientes”, explica Santiago Dotta, director regional de la compañía para Latinoamérica, quien viajó en esta oportunidad desde Argentina. La empresa identifica una oportunidad particularmente grande en la modernización de instalaciones existentes.
Raúl Montiel, su socio local en Venezuela, señala que buena parte de la base instalada de equipos se encuentra obsoleta, mientras Dotta apunta que una primera ola de inversión debería concentrarse en energía, instalaciones existentes e instrumentación. Pero la compañía también pone un horizonte temporal a esa recuperación. Su previsión es que hacia el segundo semestre de 2027 exista mayor claridad y comiencen a ejecutarse varios proyectos. “Esta es una etapa temprana en la cual ya hay claras intenciones y señales de que esto pronto se va a ir de a poco decantando”, dice Dotta. Señales más claras Para otros proveedores, las señales ya aparecen en sus ventas.
Fluke Corporation, que opera en Venezuela desde hace una década mediante un distribuidor autorizado, asegura que registra una tendencia creciente en sus ventas de instrumentos y herramientas en el país. Armando Varela, representante de la compañía, vincula el cambio con la percepción de un nuevo escenario para la inversión extranjera y con la necesidad de renovar activos industriales cuya vida útil se ha agotado. También identifica otro desafío: formar al personal necesario para utilizar tecnologías que, en algunos casos, las empresas venezolanas han dejado de incorporar durante años. WG Technology, una compañía nacida en Colombia que lleva entre seis y siete años operando en el estado Bolívar, por su actividad minera, llega ahora a la feria en Maracaibo para explorar el mercado petrolero de la región con equipos de laboratorio y tecnología de fluorescencia de rayos X para distintos sectores.
Diana Torres, ingeniera de comercialización de la firma, considera que la oportunidad está precisamente en las necesidades acumuladas de una industria que busca recuperar operaciones e infraestructura. “Venezuela es un país potencial donde hay muchas necesidades y la tecnología es algo en lo que nosotros debemos incursionar”, señala. Zulia apuesta por recuperar la producción petrolera El interés de los proveedores coincide con una apuesta oficial por elevar la producción en Zulia, históricamente el principal centro petrolero de Venezuela. El gobernador Luis Gerardo Caldera dijo durante la inauguración que la producción de la entidad se encuentra actualmente cerca de los 400.000 barriles diarios, aunque fluctúa entre 384.000 y 390.000 barriles según el día. La meta, agregó, es llevar la producción del Lago de Maracaibo hasta unos 800.000 barriles diarios.
Caldera también dijo que existen alrededor de 8.000 pozos en la cuenca del Lago, algunos de los cuales requieren inversiones medianas para volver a producir. Mencionó además campos como Boscán, con una producción que, según sus palabras, se acerca a los 100.000 barriles diarios, y Urdaneta, donde una empresa francesa produce cerca de 22.000 barriles diarios. La apuesta no se limita a la producción. Para el gobernador, el petróleo debe arrastrar a otros sectores de la economía regional, desde la metalmecánica y los servicios hasta el comercio y el turismo. “El petróleo por sí solo no genera desarrollo”, dijo.
Ese efecto multiplicador es precisamente uno de los negocios que buscan los proveedores reunidos en la Expo. Pero una mayor actividad petrolera también expone una de las principales limitaciones del Zulia: su infraestructura eléctrica. El impacto en la crisis eléctrica La presencia de empresas vinculadas con soluciones eléctricas y energéticas es visible entre los expositores, en un estado que continúa enfrentando fuertes racionamientos. La situación plantea una tensión para la expansión petrolera: aumentar la producción requerirá más energía, mientras el sistema eléctrico regional tiene dificultades para atender incluso la demanda existente.
Caldera reconoció ese problema al ser consultado sobre el impacto que los nuevos acuerdos petroleros podrían tener sobre la crisis eléctrica. Según el gobernador, los contratos de participación que se están suscribiendo con empresas privadas incluyen la obligación de garantizar generación eléctrica propia. “Cada una de las empresas que se incorporan a nuestros campos petroleros tienen que garantizar la generación propia”, afirmó, para evitar una mayor presión sobre el sistema eléctrico nacional. La Gobernación calcula además que los proyectos podrían generar inicialmente unos 8.000 empleos directos y más de 40.000 indirectos, con una proyección de hasta 100.000 puestos en el desarrollo completo de los convenios. Se trata de estimaciones oficiales, no de empleos ya creados.
En paralelo, el Gobierno regional trabaja en la recuperación de infraestructura asociada a la industria. Caldera dijo que existen mesas para revisar el futuro de antiguos muelles petroleros y otros activos que fueron expropiados, principalmente en la Costa Oriental del Lago, y que algunos empresarios han manifestado interés en recuperar instalaciones para volver a operar. El alcalde de Lagunillas, José Mosquera Adarme, uno de los municipios históricamente más vinculados con la producción petrolera, también apuesta por el regreso de contratistas y multinacionales. “Que todas esas inversiones, estas nuevas multinacionales que van a llegar nuevamente al país, que están llegando igual contratistas, nuevamente Lagunillas, el Zulia y Venezuela vuelva a ser ese gran eje petrolero”, dijo durante la Expo. Por ahora, la feria muestra más movimiento que resultados consolidados.
Hay proveedores que reportan mayores ventas, otros que reciben más requerimientos y compañías que vuelven a sentarse con sus clientes para planificar proyectos. También hay empresas que llevaban años fuera del país y ahora vuelven a explorar oportunidades. El denominador común es la expectativa. La industria todavía tiene que convertir convenios en proyectos, proyectos en inversión y esa inversión en producción.
Y en el Zulia, además, deberá hacerlo sobre una infraestructura que necesita ser recuperada al mismo tiempo que se intenta aumentar el número de barriles. La 8.ª Expo de Petróleo termina el 24 de septiembre, pero para las empresas que llegaron a Maracaibo el verdadero calendario de la recuperación comienza después: con contratos, inversiones y proyectos que, para algunos proveedores, podrían empezar a tomar forma con mayor claridad durante 2027.