A lo mejor queda un poco raro empezar así, pero Elektra siempre ha sido mi crush de cómic. La Viuda Negra también me ha hecho tilín, no voy a mentir, pero Elektra es otra cosa, y supongo que tendré por ahí algún tema emocional sin resolver. Le ha dado mala vida a Daredevil durante más de cuarenta años y me la sigue dando un poco a mí, y eso es justamente lo que me gusta de ella. Además es una ninja inmortal y tiene pelazo.
Lo cuento de entrada porque los dos tebeos que Frank Miller le dedicó fuera de la serie regular están entre lo mejor que he leído en Marvel en cuatro décadas largas, y eso que no se parecen en nada el uno al otro. Nacida para morir Elektra Natchios apareció en Daredevil 168, en enero de 1981, como la ex-novia griega que Matt Murdocken la universidad. A estas alturas, ¿quién no ha sido novia de Daredevil? Bueno, el caso es que Elektra volvía años después a la vida de Matt convertida en asesina a sueldo y dispuesta a ponerlo todo patas arriba.
Miller escribía y dibujaba, el personaje encantó a los fans y la mató en el número 181, en abril de 1982, atravesada por sus propios sais a manos de Bullseye. Dieciséis números de vida. Miller había cogido una serie que se vendía regulinchi y la estaba reconstruyendo entera a base de mafiosos, tejados y callejones humeantes y ninjas, una jugada que cambió el rumbo editorial de Marvel y que encantó a los lectores. No es una heroína, no es villana y no es exactamente un interés romántico.
Es lo que le pasa a Matt Murdock Es fácil entender por qué tantos lectores, como Matt, nos enamoramos de Elektra. No es una heroína, no es villana y no es exactamente un interés romántico. Es lo que le pasa a Matt Murdock. Miller tampoco eligió el nombre a lo loco, porque la Electra de las tragedias griegas es igualmente una hija que organiza su vida entera alrededor de un padre muerto y de una venganza que la define.
Por eso el personaje funciona mejor cuanto más independiente es de Matt, ya que alguien construido sobre un duelo mal cerrado no puede tener arco de redención sin dejar de ser quien es, y una historia así necesitaba un espacio en solitario para desarrollarse. Marvel lleva cuarenta años intentando convertirla en heroína a tiempo parcial, incluso la ha convertido recientemente en Daredevil, pero personalmente creo que Elektra funciona mejor como consecuencia y en solitario. Dos cómics tan raros y diferentes como geniales Elektra Asesina (Elektra: Assassin) salió en ocho números entre agosto de 1986 y marzo de 1987, y no salió como parte de la continuidad normal de Marvel, sino que se editó dentro de Epic Comics, el sello donde Marvel dejaba hacer lo que en la línea regular no se podía hacer. Miller escribía y Bill Sienkiewicz dibujaba y coloreaba, aunque decir "dibujaba" se queda bastante corto.
Hay páginas pintadas, hay collage, hay rotulación rota a propósito y hay secuencias enteras sin una sola viñeta cerrada, un repertorio que la crítica española resumió en su día hablando de abstracción, surrealismo y ruptura. Un ejemplo: la cara de Ken Wind, el candidato presidencial que aparece el cómic, no está dibujada ni una vez: son fotografías pegadas del propio Sienkiewicz. La trama, sin spoilers, por si todavía hay alguien que no lo ha leído, arranca con una entidad llamada la Bestia de la Mano que va pasando de cuerpo en cuerpo hasta instalarse en Wind, y desde ahí empuja su campaña presidencial hacia una guerra nuclear con la Unión Soviética. Recordad: los años 80 y la Guerra Fría.
Wind es joven, guapo, dinámico y popular… Peligroso. Miller no escribió una sátira sobre un político que resulta ser un demonio, sino sobre los demonios de nuestra propia sociedad. Tanto por su aproximación artística como por su trasfondo, sigue siendo uno de esos cómicos extraños, creativos y originales que tan raramente se han vuelto a ver en Marvel en las últimas décadas. No es para todo el mundo, pero yo se lo recomiendo a todo el mundo, especialmente a todos aquellos que quieren leer algo diferente de superhéroes.
Por su parte Elektra Lives Again llegó en 1990, también por Epic, con Miller a lápiz y pincel y Lynn Varley al color, y es la otra mitad de esta extraña ecuación. Aquí no hay sátira, ni conspiración, ni cyborgs. Hay un Matt Murdock que sueña con Elektra todas las noches, que empieza a no distinguir el duelo de la alucinación, y un montón de ninjas y un enemigo icónico resucitado. El libro se mueve fuera de continuidad de Daredevil en Marvel y no aclara nunca del todo qué ha pasado de verdad.
Ganó el Eisner a mejor novela gráfica nueva en 1991. Tengo una de sus mejores viñetas enmarcada en casa. En este cómic Miller le da a Elektra Natchios el funeral que la colección regular nunca pudo, y permite qu ela legión de fans del personaje pudieran despedirse del personaje debidamente, en paralelo al duelo de Matt Murdock. Miller recuerda en sus recientes memorias, Push the Wall: My Life, Writing, Drawing, and the Art of Storytelling, que a Marvel llegaron una gran cantidad de cartas, incluyendo amenazas de muerte que fueron investigadas pro el FBI, quejándose por la muerte de Elektra en la serie de Daredevil.
Tal vez con esta cómic Miller quisiera cerrar la herida, pero debido a su éxito creo que solo le demostró a Marvel que eso de matar y resucitar personajes es algo de lo más rentable, y de paso, que Elektra resulta nada menos que inmortal. Miller, Matt y los lectores se despiden (temporalmente, claro) de Elektra despojando a Daredevil de la máscara, del traje rojo y hasta del nombre (apenas se menciona una vez, de pasada) para quedarse solo con un hombre roto que, durante diez días de abril, ya no sabe si lo persigue un fantasma o si es él quien no deja descansar a los muertos. Miller recupera la retícula de dieciséis viñetas que había perfeccionado en El regreso del señor de la noche y la convierte en una máquina de generar ansiedad, con un trazo fino, muy inspirado por el cómic europeo y por el extraordinario manga El Lobo Solitario y su Cachorro, que congela sus coreografías de ninjas en el aire en lugar de dinamizarlas con las típicas líneas de velocidad. Elektra Asesina es lo que Elektra le hace al mundo y Elektra Lives Again es lo que su ausencia le hace a Daredevil Pero el verdadero milagro del álbum tiene nombre propio, el de Lynn Varley, cuya paleta pintada, nieves que queman, carnes en descomposición y un rojo que parece sangrar del propio papel, hace un trabajo narrativo tan importante como el guion, dándole a cada página una temperatura emocional que ningún entintado convencional habría logrado.
El resultado es menos un cómic de superhéroes que una pesadilla gótica ambientada a plena luz del día, un ajuste de cuentas íntimo y adulto tan distinto a lo que Marvel publicaba entonces que la Academia Eisner no dudó en coronarlo en 1991 como Mejor Álbum Gráfico. Los dos tomos retratan a la misma mujer con dos lenguajes gráficos que no tienen nada que ver entre ellos, porque el de 1986 es ruido, velocidad, tinta encima de foto y páginas que parecen haber pasado por una trituradora, mientras que el de 1990 es silencio, color plano y grande, nieve y viñetas que respiran. Uno es un cómic político y el otro es un cómic de duelo. Cada uno en su terreno está entre lo mejor que he leído en Marvel en cuarenta años largos, y me cuesta pensar en otro autor capaz de dar dos respuestas tan distintas y tan buenas al mismo personaje en apenas cuatro años de diferencia.
Elektra Asesina es lo que Elektra le hace al mundo y Elektra Lives Again es lo que su ausencia le hace a Matt Murdock, y entre los dos está un personaje clave para entender la Marvel de finales de los años 80. Ninguna adaptación se ha atrevido todavía con la verdadera Elektra Ni la Elektra de Jennifer Garner ni la de Élodie Yung en la series protagonizadas por Charlie Cox han tocado nunca este terreno ni se han atrevido a explorar de verdad qué supone Elektra para el Universo Marvel o para Matt. al menos, no hasta el final. Ojalá se hubieran atrevido a dar ese salto. Tampoco es que haga falta una adaptación para justificar nada, porque lo bueno de estos cómics es que los puedes leer cuando quieras.
Por poco más de cuarenta euros te llevas las dos respuestas de Miller al mismo personaje, que yo creo que es algo que cualquier aficionado al cómic de bien debería hacer, sea o no marvelita. como díría Matt Murdock: "Elektra. Siempre es Elektra". ¿Y tú qué opinas? ¿Has leído ya estos cómics o te pillaron demasiado joven? ¿Te entusiasman tanto como a mí? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans. En 3DJuegos | No es mi cómic preferido de Batman, pero seguramente sea el mejor hecho