Bogotá — El shock energético provocado por la guerra en Medio Oriente continúa presionando a las economías y ha llevado a los gobiernos a modificar sus respuestas. Según un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras algunos países inicialmente recurrieron a subsidios, reducciones de impuestos y transferencias para proteger a hogares y empresas, la prolongación de la crisis ha reducido el margen para mantener esas medidas. El organismo señala que las respuestas han evolucionado desde lo que denomina “escudos fiscales” hacia un mayor traslado de los costos energéticos a los precios internos y medidas destinadas a moderar la demanda. La política monetaria también ha adquirido mayor relevancia, especialmente en países donde la inflación ya se encontraba por encima de sus niveles históricos.
El artículo fue elaborado por Era Dabla-Norris, Antonio C. David, Daria Zakharova y Aleksandra Zdzienicka, funcionarios e investigadores del FMI. Dabla-Norris es subdirectora del Departamento de Finanzas Públicas del FMI, donde dirige el trabajo relacionado con el Monitor Fiscal y la política fiscal. La deuda condiciona la respuesta El análisis del FMI destaca que la exposición de cada país al shock energético no es el único factor que determina su respuesta.
También influyen el nivel de deuda pública, las condiciones de financiamiento, la inflación, las reservas internacionales, los sistemas de fijación de precios y la capacidad institucional. En las economías más expuestas al aumento de los precios de la energía, un mayor nivel de deuda estuvo asociado con una mayor utilización de mecanismos que permiten trasladar el incremento de los costos a los consumidores. Cuando los diferenciales de deuda soberana aumentaron, estos países también tendieron a utilizar menos subsidios, reducciones tributarias y transferencias directas. “Los países con mayores reservas fiscales y externas tuvieron más opciones, mientras que aquellos con una deuda elevada o condiciones de financiamiento más restrictivas recurrieron en mayor medida al ajuste inmediato de los precios y a medidas para reducir la demanda”, señala el análisis. El foco está en proteger a los hogares El FMI también observa cambios en la forma de dirigir las ayudas.
Cerca de la mitad de las medidas más recientes identificaron explícitamente a sus beneficiarios, frente a alrededor de 30% durante la primera fase del shock. Esto apunta a una mayor focalización, aunque menos medidas recientes establecieron una fecha clara de finalización. Entre las respuestas adoptadas aparecen intervenciones cambiarias, medidas de estabilización financiera y mecanismos para reducir el consumo energético, como racionamientos, exigencias de conservación, semanas laborales más cortas y modalidades de trabajo remoto. El FMI sostiene que la focalización seguirá siendo relevante mientras los recursos sean limitados y la deuda permanezca elevada.
También plantea que los gobiernos deben adaptar sus medidas conforme cambien la duración, intensidad y dirección del shock energético.