El serbio Novak Djokovic fue descalificado de un US Open porque su pelotazo descontrolado impactó en el cuello de una jueza de línea, que se cayó al suelo presa de dolor. Esta vez fue espectador de la expulsión de su rival, el ruso Daniil Medvedev, que tampoco midió las posibles consecuencias de pegar un raquetazo. Fue el peor colofón posible a un partido que estaba siendo de mucha calidad, que significó una nueva gesta de Novak Djokovic, que firmó su 33ª victoria en el torneo de Pekín, donde nunca ha perdido. Hubiera preferido rematar un partido en el que sacaba para ello, con 7-5, 5-3 y 15-15.
Hubo unos minutos protocolarios de estudio de la acción, pero el juez de silla sueco Mohamed Lahyani y el supervisor de la ATP tuvieron muy claro que no había más castigo que dar como perdedor a Daniil Medvedev, que lo aceptó sin protestar. Era consciente de su temeridad. Juego ya parado. Djokovic había ganado el punto.
Su pelota acabó pegando en el fondo de pista. El rebote lo cogió al aire Medvedev, que frustrado, hizo un revés dirigiendo la pelota hacia la grada. Y la misma impactó con violencia en el ojo de un espectador de los que se hallaban en la primera línea de uno de los palcos. El aficionado estuvo unos instantes con la mano apoyada en el ojo, cabizbajo, hasta que dejó el escenario a la carrera buscando seguramente ayuda médica, ya que las muestras de dolor no cesaron.
Daniil Medvedev ya había rozado otras veces una situación similar. Esta vez el azar no le ayudó. Lo que hizo era peligroso, esta vez causó un daño físico a una persona. La descalificación era lógica.