El partido ante Croacia se recordará como uno de las citas que más se le indigestó a la campeona del Mundo en mucho tiempo. El gol de Perisic obligó a la Roja a remar contracorriente, algo a lo que no está acostumbrada, viéndose una versión atascada del equipo de Luis de la Fuente, sobre todo en la primera parte cuando pocas cosas le salió a la selección. Hasta que apareció Mikel Merino en la reanudación. El jugador del Arsenal suplió a Baena en el arranque de la segunda parte y le bastaron apenas 16 minutos para desatascar el duelo ante la correosa selección croata.
En el minuto 61 Dani Olmo en la frontal, no pudo pegarle con comodidad y abrió para Merino. Y no falló, clavándola con la calma de un delantero centro al fondo de la red. Sublime. La diana dio alas a la Roja, viéndose los mejores minutos y siendo superior a los croatas en el segundo acto.
Y la guinda al duelo, la diana que certificó la remontada de los campeones del mundo llevó la firma de Merino, el hombre de los goles salvadores, el que siempre está. En el 89’ se sacó de la chistera un golazo con la zurda previo exquisito control. Y celebró la grana diana con su ya conocido ritual de dar la vuelta al córner. Merino se está especializando con la Roja en salir desde el banquillo y acabar decidiendo partidos importantes.
En el Mundial regaló dos dianas de oro que facilitaron el camino de la selección hacia la gran final. El primero en los octavos de final ante Portugal cuando marcó en el 91’ para evitar la prórroga y ganar 0-1. Y en los cuartos, el pamplonés anotó el 1-2 definitivo en el 88’ ante Bélgica, apenas 115 segundos después de pisar césped. Este martes volvió a brillar con un doblete salvador de nuevo.