Bloomberg — La NASA está a punto de anunciar una compra a gran escala de lanzamientos de cohetes para impulsar su iniciativa, valorada en US$30.000 millones, destinada a construir una base permanente en la Luna en la que los seres humanos puedan vivir y trabajar. Se trata de una nueva estrategia que surge en un momento en que el sector espacial se enfrenta a una escasez de cohetes en medio de una demanda en auge. No obstante, la agencia espera adelantarse a este cuello de botella adquiriendo ahora una variedad de cohetes que ofrezcan opciones para transportar carga a la superficie lunar. “Estamos evaluando opciones como que la NASA realice compras al por mayor de lanzadores que puedan satisfacer todas las necesidades de la base lunar”, afirmó Carlos García-Galán, director del programa de la base lunar de la NASA, en una entrevista con Bloomberg. “En un futuro próximo, probablemente anunciaremos la primera tanda de estas compras al por mayor”, añadió. La primera fase de la base lunar ya está en marcha, y la NASA tiene previsto enviar módulos de aterrizaje y rovers para explorar ubicaciones y recursos en la Luna hasta el año 2028.
Sin embargo, en 2029 se necesitarán cohetes de mayor tamaño para lanzar hasta 60 toneladas métricas (132.000 libras) de equipamiento a la superficie lunar con el fin de construir sistemas de energía, hábitats y otras infraestructuras necesarias para una presencia humana permanente. Es en esta segunda fase, más ambiciosa, donde la agencia se enfrenta a un escollo. ¿Qué problema enfrenta la NASA con la disponibilidad del Falcon 9 de SpaceX? La NASA se enfrenta a la inminente reducción de la actividad del cohete Falcon 9 de SpaceX, el cohete más prolífico de Estados Unidos —y del mundo—. Según ha informado Bloomberg, SpaceX ha comenzado a rechazar a los operadores de satélites que solicitan vuelos dedicados a la órbita a bordo de su cohete insignia, el Falcon 9, más allá de 2028.
La posible ausencia del cohete y de su variante de mayor tamaño, el Falcon Heavy, del mercado podría suponer un problema para los planes de la NASA relativos a la base lunar. “Somos conscientes del problema que se avecina, y lo sabemos con antelación. Lo sabemos ya”, afirmó García-Galán. “SpaceX ha sido transparente con respecto a sus planes, lo que nos da la opción de buscar alternativas, y así lo hemos hecho”. SpaceX no ha facilitado públicamente un calendario claro sobre cuándo finalizará el programa Falcon. ¿Cuántos cohetes podría adquirir la NASA para su base lunar? A través de estas compras al por mayor, la NASA podría optar por adquirir cuatro o cinco cohetes diferentes a la vez y emparejar cada vehículo con un módulo de aterrizaje comercial que la agencia necesite para llegar a la superficie lunar, según García-Galán.
Y si queda espacio libre en esos cohetes, la agencia podría hacer un llamamiento a otras entidades, incluidas agencias gubernamentales, interesadas en sumarse al viaje a la Luna. Ver más: La NASA planea construir una base lunar con alunizajes casi mensuales desde 2027 García-Galán no especificó qué cohetes se incluirían, ni aclaró si el Falcon 9 o el Falcon Heavy podrían formar parte de estas compras. Actualmente solo existen unas pocas alternativas comparables al Falcon 9 en el mercado. Entre los principales competidores estadounidenses se encuentran el New Glenn, de Blue Origin LLC, y el Vulcan, de United Launch Alliance LLC.
Sin embargo, el New Glenn lleva inmovilizado desde mayo, tras una explosión en la plataforma de lanzamiento, y el Vulcan no ha volado desde febrero debido a problemas con sus propulsores auxiliares. “En estos momentos no hay nadie que esté en condiciones de ser un sustituto adecuado del Falcon 9, y punto”, afirmó Caleb Henry, director de investigación de la empresa de análisis Quilty Space. También existen preocupaciones en cuanto a la disponibilidad. Tanto New Glenn como Vulcan tienen el compromiso de lanzar docenas de misiones para el servicio de satélites Leo de Amazon.com Inc. (AMZN). Además, ambos cohetes tienen contratos para lanzar satélites de seguridad nacional para el ejército de los Estados Unidos.
Se prevé que otras alternativas al Falcon 9 entren en funcionamiento en los próximos meses y años, entre ellas el Neutron de Rocket Lab Corp. (RKLB), el Terran R de Relativity Space Inc., el Eclipse de Firefly Aerospace Inc. (FLY) y el Nova de Stoke Space. Sin embargo, es bien sabido que los nuevos cohetes tardan mucho en alcanzar su pleno rendimiento, por lo que no está claro si estarán volando a un ritmo significativo para 2029. “La regla general para los nuevos vehículos de lanzamiento es que, por lo general, les cuesta realizar más de tres lanzamientos al año de media durante sus primeros cinco años”, afirmó Henry. Otra opción potencial es la Starship de próxima generación de SpaceX. Sin embargo, el cohete aún se enfrenta a una serie de retos técnicos que deben superarse antes de que pueda llegar a las proximidades de la Luna.
SpaceX también está trabajando en una variante de la Starship para llevar personas a la superficie lunar, pero no está claro en qué medida estará disponible el cohete para vuelos exclusivamente de carga a la Luna ni con qué rapidez podrá la empresa aumentar el ritmo de los lanzamientos. A pesar de los evidentes retos, la NASA espera que, al adquirir cohetes al por mayor ahora, la agencia pueda alcanzar sus ambiciosos objetivos. García-Galán señaló que la NASA sigue intentando no interferir en el trabajo de sus socios comerciales que están desarrollando módulos de aterrizaje y rovers, pero esta nueva estrategia podría resultar útil si dichas empresas se encontraran en un aprieto y necesitaran un cohete. “Básicamente, se trata de maximizar nuestra flexibilidad y nuestra capacidad para buscar diferentes opciones que nos permitan alcanzar el éxito”, afirmó García-Galán. Lea más en Bloomberg.com