El presidente uruguayo, Yamandú Orsi , anunció el acuerdo el 14 de octubre en Montevideo, en una operación que busca convertir al país sudamericano en un centro regional de infraestructura digital , tecnología y energías renovables. El proyecto se desarrollará en dos fases, bajo el régimen de zona franca , y tendrá instalaciones repartidas entre tres departamentos del país. La iniciativa supone un salto de dimensión para Solaria , compañía cotizada en el Ibex 35 , que ampliaría su actividad tradicional de generación fotovoltaica hacia grandes infraestructuras tecnológicas, un negocio estrechamente vinculado a la creciente demanda de electricidad de los centros de procesamiento de datos. Uruguay presenta la inversión de Solaria como la mayor de su historia, con 5.500 millones de dólares destinados a centros de datos y otros 200 millones a generación solar Una inversión de 5.700 millones para centros de datos y energía solar El grueso del desembolso anunciado se concentrará en la construcción de centros de datos con una capacidad conjunta de 500 megavatios (MW) , para los que se han previsto 5.500 millones de dólares, equivalentes aproximadamente a 4.900 millones de euros.
Los restantes 200 millones de dólares (unos 178 millones de euros) se destinarán al desarrollo de instalaciones de energía solar fotovoltaica con una potencia de 350 megavatios, que contribuirán al suministro eléctrico del complejo. La combinación de infraestructura digital y generación renovable constituye uno de los elementos centrales de la operación, en un contexto internacional marcado por el aumento de las necesidades energéticas de los grandes centros de datos. Distribución de la inversión anunciada por Solaria Área de inversión Millones de dólares Millones de euros Centros de datos 5.500 4.900 Generación solar fotovoltaica 200 178 Inversión total 5.700 5.080 Importes en euros aproximados. El desarrollo se realizará de forma escalonada.
La primera fase contempla la instalación de 200 megavatios de centros de datos y los 350 megavatios iniciales de generación solar. En la segunda fase se incorporarán otros 300 megavatios de capacidad tecnológica, con posibilidad de ampliar también la infraestructura fotovoltaica. Las instalaciones se repartirán entre Canelones, San José y Florida . Según la distribución inicial comunicada por el Ejecutivo, los centros de datos se localizarán en Canelones durante la primera etapa y en San José durante la segunda, mientras que la generación fotovoltaica se concentrará en Florida.
Más de 3.000 empleos durante la construcción y 1.500 permanentes Uno de los principales efectos económicos previstos será la creación de puestos de trabajo vinculados tanto a la ejecución de las instalaciones como a su funcionamiento posterior. El Gobierno uruguayo calcula que la fase de construcción generará aproximadamente 3.100 empleos , de los que 2.400 corresponderán a los centros de datos y otros 700 a los parques fotovoltaicos. La primera etapa tiene como horizonte los años 2029 y 2030 , aunque el cumplimiento del calendario dependerá del avance de las obras y de las actuaciones técnicas y administrativas necesarias. Una vez que el parque tecnológico alcance su plena capacidad operativa, la previsión es que se generen alrededor de 1.500 empleos permanentes .
Estos puestos estarán relacionados con la gestión de infraestructuras digitales, los sistemas eléctricos, el mantenimiento de instalaciones, las telecomunicaciones y otros servicios especializados. La construcción generaría 2.400 empleos en centros de datos y 700 en instalaciones solares, a los que se sumarían 1.500 puestos permanentes con el complejo operativo Uruguay aprovecha su energía renovable para atraer inversión tecnológica El presidente Yamandú Orsi ha defendido que el acuerdo representa una señal de confianza internacional en la economía uruguaya y en su capacidad para atraer inversiones industriales y tecnológicas de gran dimensión. El mandatario destacó que el país ofrece estabilidad macroeconómica , seguridad jurídica y continuidad en sus políticas públicas, condiciones que considera determinantes para proyectos cuya ejecución y explotación se extienden durante varias décadas. Uruguay cuenta, además, con una matriz eléctrica prácticamente 100% renovable , una característica especialmente relevante para las empresas tecnológicas que buscan reducir las emisiones asociadas al funcionamiento de sus infraestructuras.
Los centros de datos necesitan grandes cantidades de electricidad para alimentar servidores, sistemas de almacenamiento y equipos de refrigeración. Por ello, la disponibilidad de energía renovable y de un suministro estable se ha convertido en un factor competitivo para atraer inversiones. No obstante, la potencia solar anunciada no implica por sí sola que las instalaciones puedan abastecerse exclusivamente de generación fotovoltaica durante las 24 horas del día. La cobertura de la demanda dependerá también de la planificación de la red, los contratos de suministro y las soluciones energéticas que se establezcan.
El país dispone igualmente de infraestructuras de telecomunicaciones, conexiones internacionales y experiencia en servicios digitales. Entre los desarrollos existentes figuran instalaciones de Antel y proyectos de grandes compañías tecnológicas como Google . La disponibilidad de electricidad renovable, las redes de telecomunicaciones y la estabilidad jurídica son los principales argumentos de Uruguay para atraer grandes infraestructuras digitales Solaria amplía su presencia internacional y diversifica su negocio Fundada en 2002, Solaria Energía y Medio Ambiente comenzó su actividad vinculada a la fabricación de paneles fotovoltaicos antes de transformarse en una compañía especializada en el desarrollo y explotación de instalaciones de generación eléctrica renovable. La empresa cotiza en la Bolsa española desde 2007 y forma parte del Ibex 35 desde 2020.
Su participación en el nuevo proyecto uruguayo refuerza una estrategia de diversificación hacia infraestructuras relacionadas con el consumo intensivo de energía, entre ellas los centros de datos , cuya expansión se encuentra ligada al crecimiento de la computación en la nube, la digitalización empresarial y la inteligencia artificial . La multinacional ya mantiene una presencia consolidada en Uruguay , donde opera desde hace casi una década con instalaciones fotovoltaicas situadas en Young , en el departamento de Río Negro, y Mercedes , en Soriano. Estas plantas venden su producción a la empresa eléctrica estatal UTE , lo que proporciona a Solaria experiencia previa en el mercado energético uruguayo. El nuevo acuerdo multiplicaría la dimensión de su presencia en el país y ampliaría su actividad desde la producción de electricidad hacia el desarrollo de grandes complejos tecnológicos.
La financiación y las condiciones del acuerdo, pendientes de concreción Pese a la magnitud del anuncio, la materialización de la inversión requerirá completar distintas etapas financieras, técnicas y administrativas. La firma del acuerdo no significa que los 5.700 millones de dólares ya hayan sido desembolsados. Se trata de una previsión global de inversión asociada al desarrollo completo del proyecto. El anuncio también ha suscitado peticiones de información en Uruguay.
El senador del Partido Nacional , Sebastián Da Silva, ha solicitado al Gobierno detalles sobre la financiación, las sociedades participantes, los terrenos afectados, las eventuales garantías públicas y las condiciones del contrato. Entre las cuestiones que deberán concretarse figuran los mecanismos de financiación, las necesidades de infraestructura eléctrica, el suministro energético continuado y los plazos efectivos de ejecución. La ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona , ha señalado que el proyecto supera un único período de gobierno y que su desarrollo exigirá coordinación entre administraciones, empresas públicas y operadores privados. El desarrollo del complejo se extenderá durante varios años y estará condicionado por la financiación, las infraestructuras eléctricas y el cumplimiento del calendario de ejecución La operación sitúa a Solaria ante uno de los proyectos internacionales más ambiciosos asociados a su actividad y refuerza las aspiraciones de Uruguay de ampliar su peso en la economía digital latinoamericana.
El siguiente paso será trasladar el acuerdo a compromisos financieros, obras e instalaciones concretas, con la primera fase del parque tecnológico como referencia para medir el avance efectivo de la inversión anunciada.