La diplomacia estadounidense ha sostenido que entrar en el país es un privilegio y no un derecho, después de que la dirigente atribuyera la prohibición de viajar a Puerto Rico a un veto político e ideológico relacionado con su participación en una flotilla de ayuda a Gaza. Un portavoz del Departamento de Estado señaló que, bajo el liderazgo del presidente estadounidense, Donald Trump , y del secretario de Estado, Marco Rubio , la Administración está «poniendo los intereses estadounidenses primero en nuestro proceso de visados». El portavoz añadió que cada solicitud se examina individualmente para determinar si la persona cumple los requisitos establecidos por la legislación estadounidense. La denegación del visado y el viaje a Puerto Rico La respuesta de Washington se produce después de que Colau denunciara que no podrá viajar a Puerto Rico, territorio con estatus de estado libre asociado, donde tenía previsto asistir dentro de dos semanas al encuentro municipalista internacional Fearless Cities .
En la cita también está previsto que participe el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani . A Colau le fue denegada la autorización electrónica de viaje, o ESTA, que sí recibió el resto de su comitiva. Hace 15 días, la exregidora acudió a una entrevista en la Embajada de Estados Unidos en Madrid. Según el entorno de la candidata, las preguntas del personal diplomático se centraron casi exclusivamente en su activismo propalestino y en los tres días que pasó retenida en Israel tras participar en la flotilla rumbo a Gaza.
El equipo de Colau recibió finalmente la denegación definitiva. La resolución se justificó formalmente por la sospecha de que pretendía migrar ilegalmente a Estados Unidos, según la información facilitada por su entorno. Sus representantes consideran que ese argumento encubre una motivación política, mientras que el Departamento de Estado ha defendido que las solicitudes se revisan caso por caso. La postura de Washington ante la flotilla La Administración estadounidense ya había condenado enérgicamente el pasado abril la flotilla solidaria en la que participó Colau.
Entonces la calificó de «iniciativa pro-Hamás», afirmó que estaba organizada por una entidad sancionada por terrorismo y advirtió de posibles consecuencias legales para quienes formasen parte de ella. Tras conocerse la decisión sobre su visado, Colau la vinculó con lo que describió como el «autoritarismo que protagoniza Trump». La candidata criticó que el presidente estadounidense hable de libertad mientras, a su juicio, cierra las fronteras a personas que no son de su agrado. También sostuvo que en su caso no había ningún argumento legal.
Reacciones de Izquierda Unida y del Gobierno El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo , calificó de paradoja la situación y la comparó con la reciente visita a España del presidente argentino, Javier Milei . Maíllo afirmó: «Puede entrar (Milei) a España a hablar de recortes, pero Colau no puede entrar a Estados Unidos a hablar de derechos». Por su parte, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy , dijo que Colau «tiene que sentirse honrada» por el veto. El ministro contrapuso esa posición a la de las formaciones de derecha, de las que afirmó que «van de patriotas pero doblan la espalda ante Trump y Netanyahu».