Elon Musk quiere que Starlink haga algo que hasta ahora parecía reservado a las operadoras móviles. Su próximo rival está mucho más cerca de lo que parece

Elon Musk quiere que Starlink haga algo que hasta ahora parecía reservado a las operadoras móviles. Su próximo rival está mucho más cerca de lo que parece

Durante décadas, las compañías telefónicas han necesitado desplegar miles de antenas terrestres para ofrecer cobertura móvil. Torres, estaciones base y kilómetros de infraestructura han sostenido una industria que parecía tener sus reglas perfectamente establecidas. Pero SpaceX está preparando un modelo diferente: convertir sus satélites en parte de una red capaz de conectarse directamente con los teléfonos. La compañía de Elon Musk acaba de recibir autorización de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) para adquirir tres licencias adicionales de espectro radioeléctrico.

El movimiento refuerza sus planes para transformar Starlink en algo más que un proveedor de internet satelital. El objetivo es construir Starlink Mobile , una red que combine conexiones desde el espacio con infraestructura terrestre y que algún día pueda competir con gigantes como Verizon, AT&T y T-Mobile. Sin embargo, las nuevas licencias también revelan que la independencia de las redes tradicionales será bastante más compleja de lo que parece. Starlink acaba de conseguir algo que necesita cualquier gran operadora: más frecuencias Prueba de conectividad Direct to Cell realizada en Suiza con la operadora Salt.

El sistema permitió intercambiar mensajes entre teléfonos convencionales utilizando la conexión satelital. © Salt / SpaceX. La autorización, comunicada el 21 de octubre de 2026, permite a SpaceX hacerse con tres licencias AWS-3 pertenecientes a Tristar License Group. Estas operan dentro de la banda de 1695 a 1710 MHz y abarcan territorios de ocho estados estadounidenses, equivalentes aproximadamente al 4% de la población del país. No se trata de una autorización para ofrecer telefonía móvil ilimitada en todo Estados Unidos, sino de una operación que amplía los recursos radioeléctricos disponibles para su futura infraestructura.

Según la información sobre la resolución de la FCC , las licencias están destinadas a transmisiones ascendentes, es decir, señales enviadas desde los dispositivos hacia la red. La agencia también concedió una exención de determinadas obligaciones de despliegue terrestre vinculadas a estas licencias. Es un paso relevante porque SpaceX pretende utilizar parte de estas frecuencias en comunicaciones directas entre satélites y dispositivos móviles, sin depender necesariamente de una torre cercana para establecer el enlace. Pero esta adquisición forma parte de una estrategia más amplia.

A principios de octubre, la compañía también anunció un acuerdo para comprar hasta 14 MHz de espectro emparejado en la banda de 800 MHz, especialmente útil para mejorar la cobertura dentro de edificios. Esa operación todavía requiere la aprobación definitiva de la FCC. El verdadero objetivo de Elon Musk es que el móvil encuentre cobertura mirando al cielo Representación de la nueva generación de satélites Starlink Mobile. SpaceX busca combinar enlaces espaciales y terrestres para aumentar la cobertura y la capacidad de conexión de los teléfonos móviles. © SpaceX.

La tecnología Direct to Cell permite que determinados teléfonos convencionales se comuniquen con satélites de órbita baja sin necesidad de utilizar una antena parabólica como las empleadas por los clientes tradicionales de Starlink. El concepto resulta especialmente atractivo para zonas rurales, rutas aisladas o regiones donde desplegar infraestructura terrestre es demasiado costoso. En lugar de depender exclusivamente de torres cercanas, el dispositivo puede utilizar una señal procedente del espacio cuando las condiciones y el servicio contratado lo permiten. SpaceX recibió además, el 6 de octubre, autorización regulatoria para desplegar una constelación de hasta 15.000 satélites destinados a servicios móviles de nueva generación.

Esa aprobación, recogida en la resolución de la FCC DA-26-1078 , establece diferentes condiciones de operación y no equivale a que todos esos satélites estén ya en órbita. La gran ambición es ofrecer una experiencia comparable a la de las redes móviles convencionales. Sin embargo, existen limitaciones físicas importantes: los teléfonos tienen antenas pequeñas, poca potencia de transmisión y deben comunicarse con satélites situados a cientos de kilómetros. Eso significa que proporcionar conectividad en un área despoblada es un desafío muy diferente de atender simultáneamente a miles de usuarios dentro de una ciudad.

Starlink quiere desafiar a las telefónicas, pero también necesitará sus propias antenas Existe una diferencia importante entre los planes de SpaceX y la idea de reemplazar por completo las torres de telefonía. La propia compañía reconoce que su futura red será híbrida: utilizará satélites para ampliar la cobertura y sistemas terrestres para ofrecer capacidad y conectividad en los lugares donde resulten necesarios. En su comunicado oficial del 8 de octubre , SpaceX explicó que pretende combinar su constelación satelital con un despliegue terrestre avanzado. El espectro de 800 MHz, todavía pendiente de aprobación definitiva, sería especialmente importante para mejorar la recepción en interiores.

La compañía también tendrá que resolver cuestiones comerciales y regulatorias: acuerdos de itinerancia, atención a clientes, compatibilidad de dispositivos, calidad del servicio y nuevas inversiones en infraestructura De acuerdo con un análisis de Reuters sobre el mercado estadounidense , los costes de construir una red capaz de competir con los operadores tradicionales podrían superar ampliamente los asociados al simple despliegue de satélites. Por ahora, Starlink Mobile representa una apuesta tecnológica y comercial en expansión, no un sustituto completo de las redes celulares convencionales. Pero el movimiento de SpaceX señala un cambio significativo: las compañías que durante décadas dominaron la telefonía terrestre podrían terminar compitiendo con una empresa cuya infraestructura comenzó a construirse cientos de kilómetros sobre sus cabezas.

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