Seamos categóricos y directos desde la primera línea: una posición única, sin susurros ni abstenciones, al lado de la isla caribeña en la Asamblea General, enfatizó Madondo en las publicaciones de Modern Ghana y Southern African Eye News. Por 33 años el mundo ha ganado el voto, Estados Unidos pierde, pero mantiene el bloqueo, sostuvo. El catedrático recordó las recientes afirmaciones del canciller Bruno Rodríguez sobre el costo de esta política hostil e inhumana para la nación antillana de más de ocho mil millones de dólares en el último año. Asimismo, denunció las presiones del Departamento de Estado a otras naciones para intentar cambiar el voto, no mediante el lobby, sino bajo amenaza.
Añadió que de manera abierta el Secretario de Estado Marco Rubio y su Embajador ante la ONU Mike Waltz, acuden a métodos de chantaje con sanciones e impuestos, la suspensión de programas de colaboración, negativa de visas, apoyo a opositores en elecciones. África conoce ese escenario teatral, ese dolor. El apartheid hizo lo mismo, aseveró el analista en Modern Ghana y Southern African Eye News. El bloqueo a Cuba es el más largo de la historia, desde principios de los 60 del siglo pasado, y desde enero último arreciado por un cerco energético, provocando apagones, afectando a los hospitales, al suministro de agua, a las familias.
África sufrió sus consecuencias, Zimbabwe aún vive bajo sanciones y medidas coercitivas unilaterales. No es una presión a un gobierno, sino un castigo colectivo al pueblo de la isla, enfatizó Madondo. Este continente –agregó- debe recordar la solidaridad del país caribeño, con envío de médicos y profesores, becas a nuestros jóvenes y apoyo militar cuando los tanques del apartheid arrollaban, todo sin pedir nada a cambio. No hay diplomacia, es chantaje.
Hoy es Cuba, mañana puede ser cualquiera de los 54 estados africanos. Hoy Cuba necesita nuestro voto. La posición es clara: fin a décadas de bloqueo, detener el chantaje y las amenazas por nuestro voto, y levantar el cerco energético, agregó. Si permitimos las amenazas en torno a la nación caribeña, mañana podemos ser los intimidados, concluyó el catedrático antes de insistir en levantarse en la ONU con una sola voz al lado de Cuba. idm/leg