Exportadores de café colombiano piden al Gobierno actuar sobre fletes, seguridad y trámites portuarios

Exportadores de café colombiano piden al Gobierno actuar sobre fletes, seguridad y trámites portuarios

Bogotá — Después de un 2025 récord, las exportaciones de café colombiano van en retroceso. Entre enero y septiembre de 2026 el país despachó 8,45 millones de sacos de 60 kilos, un 13,8 % menos que en el mismo periodo del año pasado, cuando se enviaron 9,80 millones, según cifras de la Asociación Nacional de Exportadores de Café de Colombia (Asoexport). “Así como en el 2025 los astros se alinearon hacia arriba y teníamos precios altos en bolsa, tasa de cambio alta y alta producción, este año la tendencia se revierte”, explicó a Bloomberg Línea, Gustavo Gómez Montero, presidente ejecutivo de Asoexport. Menos ingresos Hace un año el dólar se cotizaba por encima de los COP$3.800 y hoy está por debajo de los COP$3.200. En promedio, la tasa pasó de COP$4.052,71 en 2025 a COP$3.503,06 en lo corrido de 2026.

Gómez Montero lo ilustra con un ejercicio: en 2025 el país exportó 13,14 millones de sacos por un valor de COP$20,58 billones. Con la tasa promedio de este año, esos ingresos habrían sido de COP$17,79 billones, es decir, unos COP$2,8 billones menos. A eso se suma la corrección en la Bolsa de Nueva York. En el segundo semestre de 2025 el contrato C alcanzó su máximo histórico, por encima de los 400 centavos de dólar por libra, mientras que en septiembre de 2026 cerró alrededor de los 290 centavos.

La combinación de ambos factores, según Gómez, ha llevado a una caída cercana al 30% en el precio interno de la carga: el productor está recibiendo casi un tercio menos que hace un año. Por otro lado están los costos, que de acuerdo con Asoexport subieron por las reformas laborales y por un incremento del salario mínimo de 2026 superior al 20%. “La situación es bastante crítica. Uno quisiera tener una sola respuesta, pero no existe”, admitió el dirigente gremial. Las coberturas cambiarias son una herramienta, añadió, pero pocos imaginaban que el peso colombiano (COP) llegaría a estos niveles.

Lo que ha servido de amortiguador es la calidad. La prima que el mercado paga por el café colombiano ha frenado en parte la caída de los ingresos y de los recursos que llegan a las zonas cafeteras. Septiembre dio un respiro: ese mes se exportaron 1,17 millones de sacos, un 9% más que un año atrás. Aun así, el año cafetero (octubre de 2025 a septiembre de 2026) cerró con 11,68 millones de sacos, un 11% menos que el anterior.

Lo que piden al Gobierno Con los ingresos fuera de su control, los exportadores ponen la lupa en los costos. La primera solicitud apunta al transporte. Gómez considera que los fletes terrestres en Colombia son excesivamente altos y pide revisar el SICE-TAC, el sistema que fija un precio piso a la carga por carretera. Con esa regla, explicó, aunque una empresa logre eficiencias o relaciones de largo plazo con los transportadores, no puede pagar por debajo de ese valor.

La segunda es la seguridad, un frente en el que el gremio dice tener esperanza en el nuevo gobierno. En años anteriores, la vía a Buenaventura sufrió bloqueos casi semanales o quincenales y sacar café por la Panamericana, en el sur del país, se volvió muy complejo. La extorsión en las zonas cafeteras, agregó, genera “unos costos invisibles a la producción”. La tercera es agilizar los procesos de exportación, en especial en los puertos, de la mano de los ministerios de Agricultura y de Comercio, para evitar decisiones que alarguen los tiempos y encarezcan la cadena.

El Niño: amenaza hoy, oportunidad en 2027 El fenómeno de El Niño, que se perfila como uno de los más fuertes de las últimas décadas, tiene un doble efecto sobre el café. En el corto plazo, el aumento de la temperatura en las zonas productoras favorece plagas como la roya y la broca, que afectan la calidad. Por eso, Asoexport, la Federación Nacional de Cafeteros y el Ministerio de Agricultura acompañan a los productores en buenas prácticas de control. Pero, en sus justas proporciones, El Niño suele asociarse con mayor producción.

Para 2026, Asoexport estima una caída de entre 10% y15 % frente a 2025, con una cosecha de 12 a 12,5 millones de sacos. Para 2027, en cambio, prevé una recuperación que incluso podría superar los volúmenes de 2025. Brasil, la variable de los precios El comportamiento de los precios dependerá en buena medida de Brasil, cuya cosecha récord de más de 65 millones de sacos explica la corrección en Nueva York. Según Gómez, productores y exportadores brasileños han almacenado buena parte de ese café para regular la oferta. “Las elecciones en ese país serán clave”, explicó el presidente de Asoexport: si gana la derecha y el real se aprecia, ese inventario podría salir al mercado por temor a que sus ahorros en dólares pierdan valor, con impacto en los precios internacionales y en el ingreso de los productores colombianos.

Estados Unidos sigue siendo el principal destino del café colombiano, pero el gremio insiste en diversificar. En la Unión Europea, la entrada en vigor de la regulación de cero deforestación exigirá demostrar sostenibilidad, además de calidad. Asia crece en volumen y Medio Oriente ofrece un alto poder adquisitivo, tanto para café verde como procesado. Estos temas estarán en el centro de la Cumbre Cafetera, que Asoexport realizará el 5 y 6 de noviembre en el hotel Hyatt Regency de Cartagena, con clientes internacionales, el Ministerio de Agricultura y la Federación Nacional de Cafeteros.

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