Coches Eléctricos Los motores diésel pueden tener una segunda vida gracias a un combustible que no exige modificar el vehículo Los biocombustibles y combustibles sintéticos ganan peso en la revisión de las normas europeas para 2035, aunque su disponibilidad y precio siguen siendo obstáculos. El HVO100 puede utilizarse en numerosos motores diésel compatibles sin hacer cambios. Rubén Leal 27/10/2026 08:00 Actualizado a 27/10/2026 08:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora El futuro de los motores de gasolina y diésel en Europa podría cambiar gracias a los combustibles renovables. La Unión Europea está revisando sus objetivos de emisiones para 2035 y estudia permitir que determinados automóviles de combustión sigan comercializándose más allá de esa fecha. Entre las alternativas que ganan protagonismo aparece el HVO100, un combustible renovable que puede utilizarse en numerosos motores diésel compatibles sin modificaciones mecánicas. Fabricantes como Toyota y BMW defienden esta tecnología, aunque todavía existen importantes dudas sobre su coste, disponibilidad y capacidad para reducir las emisiones a gran escala.
Europa estudia dar una segunda oportunidad a los motores de combustión La discusión sobre el futuro del automóvil europeo ha dejado de centrarse exclusivamente en la electrificación. La Comisión Europea propuso en diciembre de 2025 reducir del 100% al 90% el objetivo de disminución de las emisiones de CO2 de los turismos nuevos para 2035, respecto a los niveles de referencia de 2021. Estos combustibles renovables tendrían cabida con los cambios previstos en la normativa. Las emisiones restantes tendrían que compensarse mediante mecanismos vinculados a materiales industriales de bajas emisiones y combustibles alternativos.
El Parlamento Europeo también estudia modificaciones, pero la reforma todavía no está definitivamente aprobada. Este escenario abre posibilidades para los híbridos enchufables, los vehículos con extensores de autonomía y determinados automóviles de combustión. El combustible que podría dar una segunda vida a los diésel Una de las tecnologías que concentra mayor atención es el HVO, producido mediante el tratamiento de aceites vegetales, grasas y determinadas materias primas residuales. El HVO gana fuerza para alimentar a los motores diésel varios años más.
A diferencia del gasóleo convencional, su origen puede ser renovable y, dependiendo de las materias primas y del proceso de fabricación, permite reducir considerablemente las emisiones de gases de efecto invernadero durante su ciclo de vida. Además, tiene una ventaja importante: numerosos motores diésel homologados para su utilización pueden funcionar con HVO100 sin modificaciones mecánicas. Stellantis, por ejemplo, ha validado la compatibilidad de su gama diésel y de numerosos motores anteriores. No obstante, los conductores deben comprobar siempre las indicaciones del fabricante.
Eso no significa que el combustible elimine las emisiones del tubo de escape, sino que parte del beneficio climático se calcula considerando su producción y utilización. La idea es compensar las emisiones por considerarse obtenidos de fuentes renovables. Toyota, BMW y Repsol ya han probado esta solución en España Los fabricantes también están presionando para que Bruselas reconozca estas tecnologías. Toyota ha propuesto crear una nueva categoría de vehículos de combustión que funcionen exclusivamente con combustibles renovables autorizados.
La compañía considera que estos automóviles deberían recibir un tratamiento regulatorio favorable por su capacidad para reducir emisiones durante el ciclo de vida. Para demostrar su viabilidad, Toyota, BMW, Bosch y Repsol participaron en un proyecto desarrollado en España con aproximadamente 20 automóviles alimentados con combustible completamente renovable durante seis meses. La iniciativa mostró posibilidades técnicas, pero no resolvió el principal problema: producir suficiente combustible sostenible para abastecer una parte significativa del parque automovilístico. El precio y la disponibilidad siguen siendo los mayores obstáculos Los combustibles renovables todavía tienen dificultades para competir económicamente con otras soluciones.
Un análisis publicado en abril por Transport & Environment calculó que recorrer 100 kilómetros con HVO puro supondría aproximadamente 13 euros, frente a los 7 euros estimados para un coche eléctrico. Además, su producción depende de materias primas cuya disponibilidad es limitada y que también necesitan sectores como la aviación. Por eso, incluso la asociación europea de fabricantes ACEA considera que la electrificación seguirá siendo la principal vía para reducir las emisiones del transporte. Los combustibles renovables podrían complementar esa transición, especialmente en vehículos existentes y aplicaciones difíciles de electrificar.
La decisión europea será determinante para saber hasta dónde llega esa oportunidad. Salvar determinados motores de combustión después de 2035 es técnicamente posible, pero todavía está por definir qué vehículos podrán comercializarse y bajo qué condiciones. Temas Coches Eléctricos