Coches Eléctricos La UE podría perder 185.000 empleos (19.000 en España) si se 'salvan' los coches de gasolina y diésel después de 2035, según un estudio Un estudio del ICCT advierte de que retrasar la transición al coche eléctrico podría destruir 185.000 empleos en Europa, mientras que mantener los objetivos permitiría conservarlos. Los puestos actuales centrados en motores de combustión pasarán a trabajos con mecánicas eléctricas. Alberto Pérez 28/10/2026 14:00 Actualizado a 28/10/2026 14:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora La Unión Europea está cada vez más cerca de suavizar las restricciones que impedirían vender coches nuevos de gasolina y diésel a partir de 2035. Una decisión que numerosos fabricantes consideran necesaria para proteger su competitividad y mantener miles de puestos de trabajo. Sin embargo, un nuevo estudio acaba de llegar a una conclusión completamente opuesta. De hecho, afirma que retrasar la transición hacia el coche eléctrico podría provocar precisamente la destrucción de los empleos que se pretende proteger.
El análisis ha sido elaborado por el Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT), que advierte de que flexibilizar los objetivos europeos de emisiones podría traducirse en la pérdida de hasta 185.000 puestos de trabajo en la industria automovilística comunitaria durante la próxima década. España tampoco saldría indemne, pues las estimaciones apuntan a unos 19.000 empleos menos en 2035. Unas cifras que llegan justo cuando el Parlamento Europeo comienza a respaldar propuestas para permitir que determinados vehículos de combustión sigan comercializándose después de esa fecha. El ICCT dice que la plena electrificación será clave para mantener los empleos de la industria automovilística.
Hasta 185.000 empleos menos por retrasar la electrificación El ICCT ha estudiado tres escenarios diferentes para conocer cómo evolucionaría el empleo europeo hasta 2035. El primero contempla mantener los objetivos actuales de reducción de emisiones, que obligan a los fabricantes a rebajar un 55% las emisiones medias de sus turismos nuevos en 2030 y un 100% en 2035, tomando como referencia los niveles de 2021. Según sus cálculos, conservar esta normativa permitiría mantener el empleo prácticamente estable, con un crecimiento aproximado del 2% respecto a 2025. Aunque desaparecerían puestos relacionados con la fabricación de motores de combustión, estas pérdidas quedarían compensadas por nuevos empleos en la producción de vehículos eléctricos, baterías, reciclaje e infraestructuras de recarga.
El escenario más desfavorable sería retrasar 5 años la aplicación de los objetivos. En ese caso, el empleo podría disminuir un 6%, lo que equivale a unos 185.000 puestos de trabajo. Alemania sería el país más perjudicado, con cerca de 77.000 empleos menos, seguido de Francia, con 28.000, y Polonia e Italia, con unos 21.000 cada uno. España perdería aproximadamente 19.000 puestos, según las proyecciones del mencionado estudio.
En España, según el informe, se podrían perder 19.000 empleos si se cumplen estos pronósticos. Europa podría crear 320.000 empleos adicionales apostando por sus fábricas El tercer escenario analizado combina el mantenimiento de los objetivos de emisiones con políticas industriales destinadas a reforzar la fabricación europea de vehículos eléctricos y sus componentes. En este caso, el ICCT calcula que el empleo podría aumentar un 10% entre 2025 y 2035, lo que supondría aproximadamente 320.000 puestos adicionales. La diferencia entre el escenario más favorable y el más desfavorable se aproxima así al medio millón de empleos.
Una de las claves está en dónde se fabricarán los coches eléctricos y sus baterías. El estudio reconoce que producir un automóvil eléctrico requiere alrededor de un 30% menos de trabajadores por vehículo que fabricar uno de combustión, pero considera que el desarrollo de nuevas actividades industriales puede compensar esa diferencia. Sandra Wappelhorst , autora principal del informe, cuestiona precisamente el argumento utilizado para justificar la flexibilización normativa. "Debilitar los objetivos de CO2 se está presentando como una forma de proteger el empleo, pero nuestro análisis demuestra lo contrario", asegura. En su opinión, Europa debería reforzar sus cadenas de suministro de vehículos eléctricos en lugar de prolongar su dependencia de los motores tradicionales.
El informe apunta a la posibilidad de pérdidas de miles de empleos en Europa. La decisión sobre 2035 todavía no está tomada Las conclusiones llegan después de que varias comisiones del Parlamento Europeo respaldaran una propuesta para reducir las emisiones un 95% en 2035, en lugar del 100% actualmente establecido. El planteamiento contempla además mecanismos adicionales de flexibilidad vinculados al uso de acero europeo de bajas emisiones. No obstante, estas modificaciones todavía deben superar nuevos trámites legislativos antes de convertirse en definitivas.
El ICCT también reconoce limitaciones en sus estimaciones. Su escenario de retraso de 5 años es una hipótesis utilizada para comparar resultados, no una reproducción exacta de las propuestas que negocia Bruselas. Además, el modelo no incorpora otros factores que podrían afectar al empleo, como la automatización, la digitalización o los cambios económicos internacionales. Por tanto, los 185.000 empleos no representan despidos confirmados, sino una proyección condicionada a determinadas decisiones políticas y económicas.
Aun así, el estudio introduce un argumento relevante en el debate europeo: mantener durante más tiempo los motores de combustión podría conservar temporalmente algunos empleos tradicionales, pero también retrasar la creación de otros vinculados a las nuevas tecnologías. Temas Informes Coches Eléctricos