En un momento en el que la IA ha inundado el arte, parece que ahora lo insólito es que las compañías apuesten por la animación tradicional. La última campaña de la marca Prada en colaboración con el animador John Pomeroy es solo una prueba, pero bajo el último movimiento de Disney también hay una declaración de intenciones: la compañía prometió, en un mundo inundado por el 3D, volver a la esencia que le dio el éxito en el pasado. Así, Hechizo: Bienvenidos a Hexe, la nueva película de la compañía, ha decidido hacer un movimiento nostálgico para ofrecer algo inesperado. Disney vuelve a sus orígenes Durante décadas, Disney y la animación dibujada a mano fueron prácticamente inseparables.
Desde Blancanieves y los siete enanitos (1937), el primer largometraje animado del estudio, hasta títulos como La Sirenita, La Bella y la Bestia, Aladdin o El Rey León, la compañía construyó buena parte de su identidad a través de personajes creados fotograma a fotograma. El cambio comenzó a producirse a comienzos de la década de los 2000. Pixar había conseguido que el público se enamorase de los personajes tridimensionales de Toy Story (1995), por lo que optó por sumergirse en la ciencia ficción combinando 3D con películas como Atlantis o El Planeta del Tesoro. El punto de inflexión llegó en 2005 con Chicken Little, su primer largometraje completamente generado por ordenador sin la colaboración de Pixar.
A partir de ahí, y tras el cierre del estudio de animación de Florida en 2004, el 3D se convirtió en el lenguaje dominante de Walt Disney Animation Studios. ¡Rompe Ralph!, Frozen, Big Hero 6, Zootrópolis, Vaiana y Encanto fueron los principales pilares de la compañía. Bajo este contexto, aparece Hechizo: Bienvenidos a Hexe. Su prólogo dibujado a mano recupera el lenguaje visual de los cuentos clásicos para presentar los orígenes del mundo mágico y la infancia de Billie, antes de que la película continúe con su animación 3D. De esta forma, recupera la esencia original de la animación de Disney que desde Tiana y el sapo (2009) había quedado relegada.
En la presentación de la VIEW Conference, Disney mostró más de 30 minutos de metraje, aunque dejó claro que el resto de la película seguirá una estética 3D. Lo más interesante es que Disney parece haber encontrado una forma de mirar a su pasado sin renunciar a su presente, aunque muchos usuarios echan de menos una película 2D en su totalidad. Quizá el futuro de Disney no pase por volver a dibujarlo todo, sino por recordar que el 3D no tiene por qué ser la única manera de contar una historia. En 3DJuegos | Pixar muestra su calendario para los próximos años, pero demuestra que no es nada sin sus grandes titanes de la animación