Bloomberg — Numerosos estrategas de Wall Street apostaban por una venta masiva a corto plazo tras las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos para brindar a los inversores la oportunidad de comprar acciones con descuento. El jueves, obtuvieron mucho más de lo que esperaban. Y ahora instan a sus clientes a aprovechar la situación. “Este es el momento en el que debería aumentar su exposición al riesgo durante las próximas dos o tres semanas”, afirmó Mike Wilson, estratega jefe de renta variable estadounidense de Morgan Stanley. Wilson se mostró tan sorprendido como el resto ante la intensidad de las ventas del jueves, que provocaron una caída del 4,4 % en el índice S&P 500 y un desplome del 6,4 % en el índice Nasdaq 100, debido a la preocupación de que los demócratas, recién reforzados en el poder, frenen el desarrollo de la inteligencia artificial.
Aun así, Wilson confía en que las acciones estadounidenses están preparadas para un repunte, y se mantiene firme en su objetivo de que el S&P 500 alcance los 8.000 puntos a finales de año, lo que implicaría una subida del 8,4 % respecto al cierre del viernes. Los inversores volvieron a entrar en el mercado el viernes, lo que hizo que el S&P 500 subiera un 0,3 %. No obstante, el índice de referencia sigue registrando una caída del 2,5 % desde que se cerraron las urnas el martes. Los demócratas obtuvieron el control del Senado y de la Cámara de Representantes, así como de numerosas asambleas estatales y gobernaciones en todo el país.
Muchos de los candidatos ganadores se comprometieron a frenar el desarrollo de centros de datos y a aumentar la regulación. Esta caída es una prueba de que la ola de ventas en el S&P 500 de las últimas semanas está llegando a su fin, y no una señal de que el sector de la IA se esté derrumbando, lo que indicaría más dificultades por delante, argumentan Wilson y muchos de sus colegas de Wall Street. “Hemos tenido una burbuja de la IA y creo que esa burbuja se está desinflando”, afirmó Ed Yardeni, estratega jefe de inversiones de Yardeni Research, en una entrevista el jueves. “Su estallido supondría importantes repercusiones negativas para la economía, y no veo que eso vaya a suceder”. Wilson recomienda a los inversores que adquieran acciones de empresas orientadas al consumo, sobre todo si los tipos de interés y los precios del petróleo siguen bajando, mientras que a Yardeni le atraen los valores del sector sanitario. “Lo considero una corrección”, afirmó Yardeni, cuyo objetivo para el S&P 500 a finales de año es de 7.900 puntos. “Preveía oportunidades de compra tras las elecciones, y creo que estamos empezando a ver algunas bastante buenas”. Tomados por sorpresa Muchas mesas de negociación de Wall Street se vieron sorprendidas por la caída del jueves, tras haber aconsejado a sus clientes que volvieran a invertir en el mercado tras las elecciones.
El S&P 500 subió un 1,6 % el miércoles, ya que los inversores acogieron inicialmente con entusiasmo los resultados. “Existe un margen considerable para que los inversores vuelvan a asumir riesgo”, escribió Scott Rubner, responsable de estrategia de renta variable y derivados sobre acciones, en una nota a sus clientes el miércoles. “A medida que la incertidumbre se disipa y regresan varios de los mayores compradores del mercado, creemos que la trayectoria de menor resistencia para la renta variable estadounidense es al alza de cara a finales de año”. Sin embargo, al cierre de la sesión del jueves, el S&P 500 había perdido 3 billones de dólares en valor de mercado. Aun así, la mayoría de los estrategas no se desaniman. El objetivo medio de fin de año para el índice de referencia es de 7.973, según datos recopilados por Bloomberg. “Sería imprudente abandonar el mercado tras haber experimentado un ligero ajuste en respuesta al resultado de las elecciones”, afirmó Jonathan Golub, estratega jefe de renta variable de Seaport Global Holdings, quien prevé que el S&P 500 cierre el año en 8.200. “Soy un comprador rotundo”.
Un obstáculo importante para el repunte del S&P 500 sería la continua debilidad del sector de la inteligencia artificial, que ha impulsado al alza el índice de referencia durante la mayor parte de este mercado alcista que ya lleva cuatro años. El índice de semiconductores de la Bolsa de Filadelfia se desplomó un 12 % el jueves y sigue registrando una caída del 36 % respecto al máximo alcanzado en junio. “El sector de los semiconductores y el de las infraestructuras de IA, que realmente han impulsado el mercado en lo que va de año, seguirán bajo presión”, afirmó Ohsung Kwon, estratega jefe de renta variable de Wells Fargo. “Para que el mercado suba mucho más a partir de ahora, se necesita esa contribución del sector de alta beta”. Sin embargo, si persisten los temores sobre un retroceso en la expansión de la inteligencia artificial, es probable que gigantes tecnológicos como Alphabet Inc. y Amazon.com Inc. —que han inquietado a los inversores al invertir masivamente en esta tecnología— proporcionen cierto apoyo alcista ante las expectativas de que se vean obligados a recortar el gasto, según Kwon, quien tiene un objetivo de 7.700. “No queremos mostrarnos demasiado pesimistas en este sentido”, afirmó. Lea más en Bloomberg.com