Coches Eléctricos Rusia duplica las ventas de coches eléctricos e híbridos porque empieza a faltar gasolina Las matriculaciones de automóviles enchufables superaron las 26.500 unidades entre junio y agosto, coincidiendo con graves problemas de suministro de combustible. La escasez de gasolina está llevando a algunos conductores rusos a buscar alternativas. Rubén Leal 08/09/2026 12:00 Actualizado a 08/09/2026 12:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora El coche eléctrico acaba de encontrar en Rusia un argumento de compra bastante diferente a los habituales. No tiene que ver con las emisiones, las ayudas públicas o el ahorro por kilómetro. La falta de gasolina está empujando a algunos conductores hacia los automóviles eléctricos y los híbridos enchufables, hasta el punto de que sus ventas se han más que duplicado durante los meses de verano. Entre junio y agosto se matricularon 26.543 coches eléctricos y PHEV nuevos, frente a 12.187 unidades durante el mismo periodo de 2025, según datos de Autostat.
El crecimiento coincide con los problemas que atraviesa el sistema ruso de refino después de que Ucrania intensificara desde junio los ataques contra instalaciones petroleras. Los rusos están viendo en los coches enchufables la solución a la actual crisis. A finales de agosto, la producción rusa de gasolina había caído hasta aproximadamente el 70% de las necesidades del mercado interno, provocando escasez y largas colas en determinadas estaciones de servicio. Cuando encontrar gasolina se convierte en parte de la decisión de compra La situación ofrece un ejemplo poco habitual de cómo puede cambiar rápidamente la percepción de una tecnología.
Durante años, el vehículo eléctrico se ha defendido principalmente por tres razones: reducir emisiones, gastar menos energía y disminuir el coste de utilización. Rusia añade ahora otra mucho más básica: poder desplazarse aunque haya problemas para conseguir combustible líquido. Para quien necesita desplazarse en coche, es necesario buscar una alternativa. Se señala que algunos automovilistas han empezado a considerar los coches eléctricos como alternativa, mientras otros optan incluso por transformar sus vehículos para utilizar gas natural.
Eso no significa que Rusia se haya convertido de repente en un gran mercado eléctrico. El punto de partida sigue siendo pequeño. El año pasado, los vehículos eléctricos e híbridos enchufables apenas representaron conjuntamente el 4,3% de las ventas de turismos, y continúan existiendo obstáculos importantes como una red de recarga limitada, las enormes distancias del país y unas condiciones climáticas especialmente exigentes. Incluso los fabricantes e importadores se han visto sorprendidos por el aumento de demanda y no siempre han dispuesto de suficientes vehículos.
Buena parte de los modelos electrificados vendidos allí procede además de China. La electricidad puede venir de muchos sitios; la gasolina, no La electricidad es más fácil de conseguir que los combustibles fósiles. El caso ruso deja una lectura interesante también para Europa. Un coche de gasolina necesita un producto muy concreto, que debe extraerse, transportarse, refinarse y distribuirse físicamente hasta una estación de servicio.
Un coche eléctrico depende igualmente de una infraestructura energética, pero la electricidad puede producirse utilizando una combinación mucho más diversa de fuentes: solar, eólica, hidroeléctrica, nuclear, gas o carbón, dependiendo del sistema de cada país. Eso no convierte al vehículo eléctrico en inmune a una crisis energética, pero sí modifica el tipo de dependencia. Rusia está mostrando de una forma bastante extrema algo que normalmente queda en segundo plano en el debate sobre electrificación. El coche eléctrico no solo sirve para consumir menos petróleo; también permite seguir moviéndose cuando el problema es, precisamente, que el petróleo refinado no llega con normalidad al surtidor.
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