One Piece: Grand Gourmet es el entrante perfecto para los tiempos muertos de cualquier fan de los Sombrero de Paja

One Piece: Grand Gourmet es el entrante perfecto para los tiempos muertos de cualquier fan de los Sombrero de Paja

Aunque One Piece tenga en su repertorio un montón de proyectos de muy buena calidad, el campo de los videojuegos sigue siendo un lugar en el que todavía no ha aterrizado del todo bien. Odyssey era un RPG muy divertido, pero no parecía ser suficiente para los fans. Pues bien, os puedo adelantar que One Piece: Grand Gourmet tampoco es el juego definitivo de la serie, pero sí un comehoras muy particular y acogedor que querrás visitar una y otra vez. Fue hace unos meses cuando, en un Nintendo Direct, Kairosoft anunció este simulador de gestión de restaurantes tan particular, en el que te convertías en el cocinero del Baratie Number Two, un restaurante abierto por Luffy y sus nakamas que buscará ser el mejor restaurante del Grand Line.

La trama no tiene mucho más: te creas un personaje al inicio del juego y, a partir de ahí, comienzas a trabajar en un restaurante más o menos modesto. He de decir que, si eres primerizo en este tipo de simuladores, como yo, te abrumarán un poco todas las tareas que te piden hacer al inicio, pero, por suerte, saben cogerte de la mano y el juego es bastante sencillo. El juego como tal no es algo como Dave the Diver o Cooking Mama, donde tú mismo creas los platos de manera manual. Los platos se crean a partir de ideas que tienen diferentes personajes de la franquicia, pero de manera automática, para que te centres, sobre todo, en la gestión de recursos.

Y es aquí donde está la verdadera miga del vicio que supone One Piece: Grand Gourmet. Una vez el barco zarpa, tendrás que convencer a un total de 400 comensales que son, en realidad, personajes de la obra de Eiichiro Oda. Desde el propio Luffy hasta villanos como Doflamingo, todos probarán de una manera u otra la comida del Baratie Number Two. Todos y cada uno de estos invitados tienen una comida favorita y, a través de los menús de este restaurante, tendrás que completar las peticiones de cada uno, que dan como recompensa más material para seguir aumentando el espacio del restaurante, así como platos nuevos elaborados a partir de ingredientes que Luffy recoge en cada isla que visita (y que funciona como un minijuego IDLE).

Existen un montón de platos, bebidas, guarniciones y postres que tienen un valor que, según cómo los combines, hará que se conviertan en menús más o menos buenos. Esto, en realidad, es importantísimo, porque cuanto mejor combinen los platos, más les gustarán a los comensales y más demanda recibirá dicho plato. Ese lado incremental del juego me ha gustado mucho, y creo que eso lo convierte en un título al que puedes volver en casi cualquier momento sin tener que agobiarte demasiado. La versión a la que he jugado ha sido la de Nintendo Switch 2 y, desde hace varios días, siempre echo un vistazo al restaurante para hacer algún que otro ajuste en el menú y recoger ganancias, pero, sobre todo, para decorar el restaurante.

Porque sí, One Piece: Grand Gourmet no solo es un vicio en cuanto a gestión de recursos, sino también en decoración. El juego cuenta con 200 tipos de muebles, elementos de construcción y objetos decorativos que también contribuirán a la comodidad de los clientes, así como al dinero que pagan por cada menú. Obviamente, no he llegado al final del juego y tiene pinta de que tardaré bastante en conseguirlo. Algo que juega a favor de este simulador es que, al ser una serie tan larga y con tantos personajes, puedes crear juegos de este tipo que duren cientos de horas y no se sientan tan repetitivos.

Más que nada porque con 400 personajes distintos, tienes horas casi infinitas para darles la bienvenida. A esto hay que sumarle que, aun estando en publicación, lo más seguro es que, conforme pasen los años, sigan añadiéndole contenido. Todo esto por unos 20 euros en las tiendas de Nintendo, Steam o Android e iOS. Así que yo creo que este juego, si bien no tiene demasiado sentido para alguien que no conoce la serie, sí que es una compra óptima para cualquier fan de One Piece.

Cumple con las tres B básicas: bueno, bonito y barato. Así que, si seguís las aventuras de Luffy cada semana, no tengáis miedo de hincarle el diente (y nunca mejor dicho).

¿Te gustó esta nota? Compártela: