Buenos Aires — La economía argentina no ofrece aún resultados concluyentes respecto de si inclinará la balanza en favor o en contra de Javier Milei en las elecciones presidenciales de octubre de 2027. A doce meses de los comicios que determinarán quién conducirá al país en los próximos años, inversores no ven que la economía pueda “llevarse puesta a la política”, como se esperanzó meses atrás el ministro Luis Caputo. Si bien reconocen las mejoras macro, también se preguntan si la actividad económica actual -que lleva meses mostrando señales de ralentización- no afectará las posibilidades de que el líder libertario sea reelecto. “El balance general es de wait and see”, resumió el equipo de research del Banco Galicia este mes tras reunirse con fondos de inversión en Nueva York. Muchos de ellos se preguntan cómo llegará la economía a las elecciones, en un contexto en el que, quienes aprueban su gestión encontrarán en ella indicadores para revalidar su apoyo y aquellos que se oponen también tendrán a mano cifras que sustenten su rechazo.
La consultora MAP también se hizo esa misma pregunta en un reciente informe, en el que anticipó una alta probabilidad de que para 2027 opere “la economía del ni”, que ni garantiza la reelección del Presidente ni hundirá sus posibilidades en las urnas. Y el Financial Times advirtió en los últimos días que el plan económico está “bajo presión”. Mejoras en inflación, superávit, cepo y reservas Javier Milei asumió en diciembre de 2023 con una inflación de 211% interanual. Por entonces, el aumento generalizado de los precios llevaba casi tres años siendo señalado como la principal preocupación para los argentinos.
Milei hizo suya esa demanda y la convirtió en prioridad para su gobierno. Casi tres años después, la inflación corre a un ritmo del 33% y el mercado proyecta que cerrará 2027 en 21,2%, Y si bien analistas no avizoran todavía que pueda ‘empezar con un 0’ como prometió Milei para agosto de este año, desde mayo de 2024 dejó de encabezar el listado de principales preocupaciones, según una encuesta de opinión pública de la Universidad de San Andrés (UdeSA). Otra medalla que suele colgarse el Gobierno, e inversores le reconocen, es haber eliminado el déficit heredado de unos 5 puntos del PBI. El equipo económico considera al superávit de las cuentas públicas como el ancla central de su programa, al punto tal que prácticamente no se ha permitido meses deficitarios (solo en tres meses de los 33 completos que lleva de gestión registró un resultado primario negativo).
VER MÁS: Argentina sostiene el superávit en septiembre y se acerca a la meta del FMI Para lograrlo, aplicó un férreo ajuste del gasto público, que incluyó incluso congelar partidas como las de la obra pública. Según un análisis de IARAF, a septiembre de este año acumulaba un retroceso de 14 puntos del producto. En paralelo, el Banco Central (BCRA) eliminó también un déficit cuasifiscal cercano a 10 puntos, con una tasa de política monetaria de 133% que creaba necesidades de emisión por el equivalente a una nueva base monetaria cada tres meses. En el frente externo, el Gobierno de Milei también ha cosechado hitos.
A la espera de que se materialice el grueso de los anuncios de inversión por más de US$200.000 millones bajo el paraguas del Régimen de Incentivo a las Grades Inversiones (RIGI), las exportaciones ya lograron superar los US$10.000 millones por mes, un nuevo máximo. Y de la mano del agro, Vaca Muerta y la minería; el oficialismo espera una avalancha de dólares para los próximos años. De la mano de estas cuentas externas superavitarias, pero también de un acuerdo con el FMI por US$20.000 millones firmado en abril de 2025, repos con bancos internacionales y préstamos con organismos multilaterales, el gobierno de Milei pudo también hacer frente a sus compromisos de deuda, avanzar con una apertura comercial (resolviendo a su vez la deuda con importadores heredada), duplicar las reservas internacionales del BCRA (de US$21.200 millones el 10 de diciembre de 2023 a más de US$50.000 millones en la actualidad) y eliminar la restricción cambiaria que impedía que las personas físicas pudieran acceder a dólares a través del mercado de cambios. Actividad, empleo y salarios suman dudas Esas correcciones de los desequilibrios macro, que cosecharon elogios del Fondo Monetario Internacional, del gobierno de los Estados Unidos y de buena parte de la comunidad internacional), no lograron hasta ahora derramar en mejoras para algunos sectores de la actividad, rezagados en este nuevo modelo económico.
Un gráfico de la consultora 1816 lo refleja con suma nitidez. Muestra que entre diciembre de 2023 y agosto de este año, la actividad económica trepó 2,4% en la serie desestacionalizada, pero que ese impulso se explica mayormente por el incremento de 15,9% que aportaron energía y minería, dos de los sectores que muestran mayor dinamismo. En contrapartida, industria y construcción todavía se ubican por debajo del nivel que exhibían antes del cambio de gestión: en el caso de la industria, la merma acumulada es de 7,4%, mientras que en la construcción el retroceso es todavía más profundo, alcanzando el 24,4%. Esa contracción en sectores de caracterizados por ser de mano de obra intensiva explica en parte por qué la falta de trabajo ha destronado a la inflación como el tema que más preocupa a los argentinos, según la encuesta de satisfacción política y opinión pública de UdeSA.
Datos oficiales, de hecho, reflejan que el empleo privado cayó por decimocuarto mes consecutivo en julio y que desde el cambio de gestión se perdieron unos 300.000 empleos asalariados privados. Milei, sin embargo, rebatió recientemente esa cifra al sostener que desde su llegada a la Casa Rosada se crearon 520.000 puestos de trabajo, aunque la mayor parte correspondió a empleo en el sector informal o por cuenta propia. En un segundo escalón, detrás de la falta de trabajo, quienes participan de la encuesta de la Universidad de San Andrés apuntan a los bajos salarios. Y esto se da a pesar de que en los últimos meses ha habido cierta recomposición en ese aspecto, con aumentos salariales superiores a la inflación en junio, julio y agosto.
Desde diciembre de 2023, en efecto, el salario registrado se ubica un 7% por encima de la inflación, mientras que el ingreso disponible -que surge de restar los gastos fijos a los ingresos totales- está un 12% por encima de los valores que exhibía al último mes de 2023 y en el mismo nivel que noviembre de 2023, según datos de la consultora Empiria, que encabeza el exministro de Economía y precandidato a presidente Hernán Lacunza. El motivo del descontento expresado en la mencionada encuesta de UdeSA podría encontrarse en el hecho de que, según consigna la consultora Equilibra -que conduce Martín Rapetti- tanto el nivel de ingreso real registrado como el ingreso disponible se encuentran todavía entre 10 y 17 puntos debajo de los valores de inicios de 2023. Dudas de inversores y la visión del equipo económico Ante ese panorama, el mencionado informe de reseach de Galicia se preguntó si una “economía dual”, con sectores ganadores y otros rezagados, gana elecciones. Al respecto, los analistas de la firma señalaron que “la falta de dinamismo de sectores intensivos en mano de obra genera preocupación por su potencial impacto en la contienda electoral”. “Varios inversores creen que el Gobierno no tiene herramientas o voluntad de potenciar esos sectores.
Asumen que el crecimiento seguirá siendo heterogéneo y que la probabilidad de reelección de Milei no está asegurada bajo estas condiciones”, añadió el trabajo. En el equipo económico, en cambio, insisten en que el mercado sobreestima el riesgo político y subestima sus “colchones” para hacer frente a la incertidumbre electoral. “Para nosotros, más temprano que tarde el mercado va a descontar que Javier gana caminando el año que viene. Y eso se va a reflejar en los precios de los bonos”, expresó la semana pasada el secretario de Finanzas, Federico Furiase. “Claramente, el que está desacoplado y el que está sobre castigado es el riesgo país”, agregó.