Hay algo casi milagroso en que Coyote vs. Acme exista y, todavía más, en que resulte tan divertida. Después de años en los que muchas producciones familiares parecen diseñadas únicamente para vender mercancía, impulsar una plataforma de streaming o explotar nostalgia, esta película entiende algo fundamental: los Looney Tunes funcionan mejor cuando pueden ser completamente absurdos y, al mismo tiempo, bastante inteligentes. Dirigida por Dave Green y con guion de Samy Burch, Coyote vs.
Acme toma al eterno Wile E. Coyote y hace algo inesperado con él: convertirlo en víctima de una gigantesca corporación después de décadas utilizando productos que explotan, fallan o terminan aplastándolo. La premisa podría haberse quedado en un chiste alargado durante más de hora y media, pero sorprendentemente existe suficiente creatividad, sátira y cariño hacia estos personajes como para sostener toda la película, la cual está pensada para ese público que creció con esas entrañables caricaturas. Coyote vs.
Acme, punto por punto Coyote vs. Acme convierte una demanda en una gran comedia La historia se desarrolla en un mundo donde humanos y personajes animados viven juntos, algo que inmediatamente recuerda a ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Después de otro intento fallido por atrapar al Correcaminos, Wile E. Coyote descubre un anuncio de un despacho especializado en accidentes relacionados con caricaturas.
Ahí aparece Kevin Avery, interpretado por Will Forte, quien termina representando al Coyote en una demanda contra la corporación Acme. Lo que inicialmente parece un simple reclamo por unos zapatos cohete defectuosos comienza a crecer cuando queda claro que el Coyote lleva toda una vida comprando productos peligrosos de la compañía. Y quizá esos accidentes no fueron exactamente accidentes. La idea de convertir a Wile E.
Coyote en una víctima del sistema funciona mucho mejor de lo esperado. El personaje que durante décadas fue responsable de su propia desgracia ahora cuenta con motivos bastante razonables para señalar a la empresa que le vendió cada misil, trampa y dispositivo defectuoso. Ese giro también permite que Coyote vs. Acme construya una sátira corporativa que funciona tanto para adultos como para niños.
También te recomendamos: Backrooms ya tiene fecha de estreno en HBO Max El humor sigue siendo el verdadero protagonista La mayor virtud de la película está en su cantidad de chistes. Hay humor físico, juegos de palabras, referencias, gags visuales y momentos que parecen salidos directamente de un corto clásico de Looney Tunes. La secuencia inicial entre Wile E. Coyote y el Correcaminos es uno de sus mejores ejemplos.
Zapatos cohete, imanes, misiles y distintos inventos crean una sucesión de desastres que perfectamente podría formar parte de una producción animada clásica. Pero la película también encuentra espacio para bromas mucho más pequeñas. Desde comentarios sobre jueces hasta situaciones completamente absurdas relacionadas con pingüinos o dibujos dentro de un tribunal, el guion constantemente busca una nueva manera de provocar una sonrisa, que a veces es incómoda porque también se da un espacio para señalar que puede haber autoridades muy corruptas que siempre se ponen sobre el interés del pueblo. Incluso algunos de sus mejores momentos ocurren cuando la película simplemente deja que una idea ridícula exista durante unos segundos sin necesidad de justificarla.
Ese espíritu es precisamente lo que necesitaban los Looney Tunes. Will Forte y John Cena entienden perfectamente el tono Para que una película que mezcla actores reales con personajes animados funcione, necesitas intérpretes capaces de comportarse como si todo lo absurdo que ocurre frente a ellos fuera completamente normal. Will Forte cumple perfectamente esa función como Kevin Avery. Su personaje funciona como nuestro punto de entrada a este universo, con una personalidad incómoda y cotidiana que contrasta con todo el caos que ocurre alrededor.
John Cena interpreta a Buddy Crane, abogado de Acme y antiguo aliado de Kevin, y aprovecha perfectamente esa presencia exageradamente segura que ha convertido en parte de su identidad cómica. La dinámica entre ambos funciona porque están en extremos completamente diferentes. Forte es torpe e inseguro; Cena proyecta confianza incluso cuando la situación es completamente ridícula. Lana Condor también ayuda a sostener la parte humana de la película y sirve como otro punto de equilibrio frente a todos los personajes animados.
Los cameos no se sienten como nostalgia barata Por supuesto que Coyote vs. Acme está llena de personajes conocidos. Bugs Bunny, el Pato Lucas, Piolín y el demonio de Tazmania forman parte de una película que claramente entiende que buena parte de su audiencia llegará buscando nuevamente a los Looney Tunes. Sin embargo, el gran acierto es que las apariciones no parecen estar ahí únicamente para que el público reconozca personajes.
El humor sigue siendo la prioridad. La película recuerda que estos personajes se volvieron importantes precisamente porque eran graciosos, no porque existieran como símbolos nostálgicos de una generación. Eso permite que los fans veteranos encuentren numerosas referencias, mientras que los espectadores más jóvenes pueden disfrutar de las bromas sin necesitar décadas de conocimiento previo. Coyote vs.
Acme también tiene algunos problemas de ritmo La película no es perfecta. Su principal problema está en cuánto tiempo dedica al misterio relacionado con Acme Corporation. Algunas ideas se repiten más de lo necesario y existen momentos donde la trama parece regresar a información que ya había quedado suficientemente clara. También se siente ligeramente larga para personajes cuyo humor tradicionalmente funciona mediante explosiones rápidas de comedia.
Los Looney Tunes siempre fueron especialistas en entrar, provocar caos y desaparecer antes de que el chiste perdiera fuerza. Pasar más de 100 minutos con ellos inevitablemente genera momentos donde el ritmo baja. La cinta incluso podría haberse beneficiado de más escenas completamente impredecibles y menos tiempo intentando desarrollar su conspiración corporativa. Afortunadamente, ninguno de estos problemas destruye la experiencia. ¿Vale la pena Coyote vs.
Acme? Sí. Coyote vs. Acme entiende perfectamente por qué seguimos recordando a estos personajes décadas después.
No necesita reinventarlos completamente, tampoco convertirlos en algo moderno a la fuerza. Simplemente encuentra una nueva situación donde su personalidad y sentido del humor pueden seguir funcionando. También consigue algo inesperado con Wile E. Coyote.
Después de verlo fracasar durante toda una vida persiguiendo al Road Runner, la película transforma su perseverancia en algo casi inspirador. Todos tenemos algo que parece imposible de alcanzar y, de alguna manera, seguimos intentándolo. Quizá por eso esta aventura funciona más allá de las explosiones y los productos defectuosos de Acme. Su propio camino para llegar al público incluso termina reflejando el argumento de la película: una pequeña producción intentando sobrevivir frente a un sistema mucho más grande que ella.
Con pequeños problemas de duración y ritmo, Coyote vs. Acme sigue siendo una comedia tremendamente divertida, inteligente y llena de cariño por los Looney Tunes. ¿Qué te pareció Coyote vs. Acme? ¿Crees que Wile E. Coyote finalmente merecía ganar una batalla después de tantos años?
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